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Viviendo bajo el Poder y la Gloria de Dios

Viviendo bajo el Poder y la Gloria de Dios

Rev. Rodolfo González Cruz

“Y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.” 1 Corintios 2:4, 5.

Para el cristiano que ha tenido una experiencia con Dios, no es necesaria la música para estar alegre porque ya Dios ha puesto la música en nuestros corazones, música que nos llena de su gloria y de su poder. Para Dios somos instrumentos preciosos y poderosos, ni importa la edad o dificultad que tengamos. Para Dios no hay nada imposible, porque lo que para el hombre parece inútil, Dios lo hace muy útil, porque Él tiene el poder para hacerlo.

 

No hay excusas, no digas soy niño, no digas soy tartamudo, porque el Señor hace milagros. Y si crees que estas viejito o viejita, el Señor te rejuvenece como el águila y nos da sabiduría e inteligencia, porque Él tiene el poder para hacerlo, solo que te pongas en Sus manos.

 

¿Sabes cuál es el secreto? Frente pegada al piso, llanto, lágrimas, clamor, confesión y humillación delante de Dios, y Él responderá. Dice el Salmo 115:3-8, leemos: “Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho. Los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de hombres. Tienen boca, mas no hablan; tienen ojos, mas no ven; orejas tienen, mas no oyen; tienen narices, mas no huelen; manos tienen, mas no palpan; tienen pies, mas no andan; no hablan con su garganta. Semejantes a ellos son los que los hacen, y cualquiera que confía en ellos.”

 

En épocas pasadas muchos entregaron a sus hijos, siendo estos quemados en ofrendas; como también nosotros en otro tiempo practicábamos la brujería, el espiritismo, la idolatría adorando imágenes de todo tipo. Pero hemos conocido un Dios que nos ha limpiado de todas estas aberraciones por los cuales fuimos arrastrados, por culpa del diablo a quien hoy pisoteamos porque Dios lo ha puesto debajo de nuestros pies y nos ha dado el poder para aplastarle la cabeza. “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.” Lucas 10:19.

 

Nuestro Dios quiere hacer cosas grandes, y quiere usarlo a usted también bajo Su poder y Su gloria. Lo que ni la ciencia, ni los psiquiatras, ni los psicólogos pueden lograr, lo hace Jesucristo. Ni las amenazas, ni los golpes, ni la cárcel, ni las cosas de este mundo, ni las capacidades del ser humano podrán cambiar al hombre o a la mujer, pero nuestro Dios si tiene el poder para hacerlo.

 

Hoy en día hay millones de personas cambiadas, libertadas y transformadas en todos los países del mundo por el poder de Dios, Jehová de los ejércitos, y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor y Salvador. El hombre que sirve a Dios necesita estar revestido del poder y de la gloria de Dios para vencer en todas las circunstancias de la vida, obteniendo la victoria.

 

Los hombres de Dios aunque no tengan elocuencia, ni bachilleratos, ni doctorados, ni secundaria, aparentemente todo esto necesario para poder saber lo que se va a decir; tampoco son los sermones elaborados, porque hay quienes predican muy bonito, pero tienen sus iglesias vacías, no hay almas nuevas, ni endemoniados libertados, ni enfermos sanados; simplemente no hay manifestación del poder y de la gloria de Dios. Lo que realmente se necesita es humillarse, es postrarse y clamar a Dios. Entonces el brazo de Jehová estará con nosotros.

 

Lo que necesitamos es la unción de lo alto, es el poder del Espíritu Santo para vencer. Se requiere de hombres y mujeres que tengan fe, que crean a Dios y a su preciosa Palabra y actúen en el nombre del Señor. Él dijo no se ocupen de lo que van a decir, porque en esa hora el Espíritu Santo pondrá la palabra necesaria. No son los doctorados, ni la elocuencia, ni los hermosos sermones bien formados y preparados de antemano, sino el poder y la gloria de Dios manifestados.

 

El diablo está bien endiablado, sabe que le queda poco tiempo. A través de los medios de comunicación, a través de las ondas radiales y del internet estamos metiéndonos en la guarida de Satanás, y le hemos afectado sus actividades por medio del poder de la Palabra de Dios.

 

Todo fue creado por Él, sean tronos, potestades, principados, ángeles, arcángeles y querubines. Pero, no creó al diablo, creó un querubín hermoso, que se puso orgulloso. Dios hizo fiesta el día que lo creó, pero el mismo se dañó al querer ser igual a Dios. Todo el que quiere ser grande e importante pierde estima ante los ojos de Dios, porque Él está buscando gente sencilla. El orgullo la soberbia, la altivez, el creerse autosuficiente y muy capaz; a Dios no le gusta ese tipo de gente.

 

Aquellos que son humildes, que no se sienten importantes; que reconocen que toda la gloria, la honra y el honor le pertenecen a Dios, ahora, mañana y siempre. Aquellos saben que tenemos que depender totalmente de Él y que no dependemos de nuestro propio conocimiento, sino del conocimiento, del poder y de la gloria de Dios. Por eso apóyate en Jehová y no te apoyes en tu propia prudencia, confía en Jehová espera en Él y Él hará.

 

Necesitamos ser inspiración a los nuevos creyentes, Cristo dijo: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Estamos en una batalla campal, el Señor nos ha dado el poder de su gloria y si estamos en santidad e integridad vamos a avanzar. Seremos cabeza y no cola, estaremos arriba y no debajo, promesa de Dios para nosotros. Pondremos en fuga al diablo y a los demonios, porque con nosotros está el Todopoderoso, el que dijo: “Todo poder me es dado en el cielo y en la tierra.” (Mateo 28:18).

 

Reconozcamos al Señor como el Todopoderoso. No descuidemos el poder del Espíritu Santo en nuestras vidas. Si estamos siendo atacados por demonios de concupiscencia, pelee la batalla en el nombre de Jesucristo, humíllese y confiese a Dios la situación, pidiendo la unción y su poder para lograr vencer.

 

Para alcanzar la victoria hay que apartarse del mal y del pecado; pida perdón y sea fiel, ore, ayune, y Él os hará libres. Porque hay poder en el nombre que es sobre todo nombre, en el nombre de Jesús, para vivir a plenitud, bajo el poder del Espíritu Santo y de Su gloria. Amén.

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Rv. Rodolfo Gonzales – Los 10 Mandamientos

Escuelas de Dios

Escuelas de Dios

 Miles de Escuelas Dominicales del Movimiento Misionero Mundial en el planeta, imparten cada domingo la Palabra de Dios. Una sólida estructura educacional y espiritual capaz de atraer con amor a todas las almas hacia Jesucristo.

María apenas tiene cuatro años de vida pero ya sabe quién es Dios. Sus mejores amigas, Raquel y Sara, también conocen al Señor a despecho de que aún son unas pequeñas infantes que están descubriendo paso a paso el universo que los rodea. Viven en Medellín, la tercera ciudad más poblada de Colombia y forman parte de una de las miles de Escuelas Dominicales que posee el Movimiento Misionero Mundial en el planeta. María, Raquel y Sara están creciendo lejos de la malicia y perversidad del mundo profano y muy cerca de Cristo. Rodeadas de espiritualidad y sin relación con lo carnal, ellas cada domingo edifican su futuro en las vías del cristianismo.

Cientos de millones de niños, como María, Raquel y Sara, se han beneficiado desde 1780 con el trabajo desplegado de Escuelas Bíblicas Dominicales, iniciado por el inglés Robert Raikes, a favor de la difusión de las temáticas más importantes de las Sagradas Escrituras. Empero, en los cuarenta y nueve años más recientes, la Obra del Movimiento Misionero Mundial (MMM) es la que ha desplegado todo el esfuerzo necesario para convertir a las Escuelas Dominicales en un gran y maravilloso imán de fe. Una sólida estructura educacional y espiritual, tejida alrededor del planeta, capaz de atraer con amor a las almas más tiernas y puras hacia Jesucristo.

Con presencia en los cinco continentes, las Escuelas Dominicales del MMM son el taller ideal donde se moldea a los futuros seguidores de Señor. Precisamente, la Escuela a la que asisten María, Raquel y Sara, ubicada a cuatrocientos kilómetros de Bogotá, condensa una gran porción de las bondades de la enseñanza bíblica impartida por la Obra. Encabezado por el reverendo Gustavo Martínez, Presidente Internacional de la Obra, y dirigido por la hermana Amparo Arredondo, este centro de instrucción evangélico dispone de un plan de estudios moderno que otorga preferencia al uso de recursos tecnológicos en la familiarización con el Creador.

En las Escuelas Dominicales de la Obra se dedica un tiempo exclusivo para la creatividad, la música y el arte en general. Existe en todas un espacio consagrado a alabar y glorificar al Señor a través de diversas expresiones artísticas. En consecuencia, y como un efecto natural de la educación bíblica, los niños y niñas y adolescentes que acuden a la casa de Dios reciben clases de teatro y son adiestrados en el manejo de diversos instrumentos musicales.

El sistema y métodos empleados por el Movimiento Misionero Mundial dentro de sus Escuelas Dominicales para enseñar la Palabra, se rige bajo el mismo criterio y se sustenta en las doctrinas fundamentales de la Sagrada Escritura. Así, por ejemplo, en la Escuela Bíblica Dominical de la zona de Canta Gallo, ubicada en el municipio puertorriqueño de Guaynabo, al igual que las del resto del mundo, la estructura de los contenidos de las clases busca educar a los menores entre los tres y dieciséis años de edad con sólidos valores y principios cristianos. La idea, según su representante, el reverendo Rubén Concepción, es convertir a la Escuela en la “espina dorsal de la Iglesia”.

Los alumnos que asisten a las Escuelas Dominicales de la Obra, alrededor de la tierra, reciben una instrucción bíblica de altísima calidad con la que la mayoría de los mortales terrenales ni siquiera puede soñar. Carlos Medina, Supervisor Nacional del MMM de España y director de las Escuelas de la Obra en la Península Ibérica, indica que la organización evangélica más importante de habla hispana en Europa prioriza que los profesores y maestros a cargo de las Escuelas se capaciten de forma constante y permanente. Ese impulso fortifica las temáticas abordadas en las clases impartidas semanalmente a nivel mundial y le otorga una gran dosis de excelencia al grupo humano formado en la fe evangélica.

EXPRESIONES ARTÍSTICAS

En las Escuelas Dominicales de la Obra se dedica un tiempo exclusivo para la creatividad, la música y el arte en general. Existe en todas un espacio consagrado a alabar y glorificar al Señor a través de diversas expresiones artísticas. En consecuencia, y como un efecto natural de la educación bíblica, los niños y niñas y adolescentes que acuden a la casa de Dios reciben clases de teatro y son adiestrados en el manejo de diversos instrumentos musicales. En relación a este punto, y para demostrar su importancia en el acercamiento a las cosas del Señor, la Escuela de la Iglesia de Oppama, localidad japonesa, incluso recurre al idioma y las costumbres locales bajo la supervisión del reverendo Enrique Ogusuku y su familia.

La implicación y compromiso del Movimiento Misionero Mundial para hacer de sus Escuelas Dominicales un milagro allí donde Dios es solo una idea difusa no admite dudas. Por ejemplo, en Guinea Ecuatorial, país donde dos terceras partes de su población vive en extrema pobreza, según el Center for Economical and Social Rights, nada ha evitado que sean una luz de esperanza para miles de infantes ecuatoguineanos en medio del oscurantismo reinante en África. Bastará detallar que en medio de diversas carestías, pero con la fe abundante, el reverendo Edelmiro Ivina mantiene en pie la Escuela de la Iglesia de Malabo y domingo a domingo educa con los Evangelios a la niñez del continente más pobre del planeta.

Todos los que asisten a las Escuelas Dominicales de los cinco continentes, experimentan desde su primer contacto con la instrucción bíblica una comunicación única y especial con el Creador. Justamente, en Génova, al norte de Italia, la escuela local organiza periódicamente vigilias y retiros espirituales, en los que se robustece la esperanza de la gente joven en Dios y se practican ayunos de fe donde el objetivo es intimar con el Poder del Creador. Al respecto, el reverendo David Echalar, Supervisor Nacional del MMM en Italia, cuenta que la idea de la Obra es hacer posible que desde pequeños los futuros miembros de la Obra entreguen sus vidas a Dios.

Opción pedagógica reconocida y comprobada en sesenta puntos distribuidos en América, Asia, África, Europa y Oceanía, las Escuelas Dominicales del Movimiento Misionero Mundial se ubican en la vanguardia del aleccionamiento evangélico sobre asuntos primordiales de la Biblia.

Todos los domingos, en horario matutino, irrumpen sobre la tierra como un magma enérgico y potente desde el interior de la Obra para derramar encima de la faz del planeta las coordenadas esenciales de la doctrina cristiana. Una oportunidad que millones de niños como María, Raquel y Sara no desaprovechan y emplean para vivir fuera de las fronteras de los dominios del maligno.

“A los niños hay que instruirlos en el camino del Señor y llenarlos del conocimiento de Su Palabra”. Lo dice con la mayor convicción el reverendo Rodolfo González Cruz, Tesorero Internacional del Movimiento Misionero Mundial, en relación a la labor evangelizadora desplegada por las Escuelas Dominicales en el Perú, uno de los países con mayor índice de cristianos de Sudamérica, y su incidencia en la estructuración de la mayor red educativa de la Obra a nivel internacional: la Asociación Educativa Internacional Elim.

Todo comenzó en mayo de 1983 en Lima, capital de Perú, cuando el reverendo González Cruz surgió en la escena religiosa peruana y promovió a la Obra como el camino ideal y único para conocer a Dios. En ese contexto, preponderó la labor cristianizadora de la niñez del Perú a través de las Escuelas Dominicales y se entregó a la tarea de establecerlas en todo el territorio peruano con un éxito inusitado.

En la actualidad, con cerca de treinta años al servicio del Todopoderoso, las Escuelas Dominicales establecidas en La Perla del Pacífico son fuente de satisfacción para el MMM. ADN de los Colegios Internacional Elim, y con presencia en los veinticuatro departamentos de Perú, son un eje activo del pueblo evangélico peruano. La mezcla de una acertada estrategia pedagógica con diversas actividades dedicadas al Señor, y bajo el auspicio de la Obra, las mantiene en un lugar preferencial dentro de la enseñanza bíblica.

El Señor lo necesita

El Señor lo necesita

Rev. Luis M. Ortiz

“Y les dijo: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego que entréis en ella, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo. Y si alguno os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo necesita, y que luego lo devolverá.”

Marcos 11:2, 3.

Nuestro Señor Jesucristo, para realizar y consumar su gloriosa obra de redención tuvo la ayuda y cooperación de amigos y seguidores. Le prestaron un pesebre para nacer; se reunía con sus discípulos en un cenáculo prestado; le pescaron un pez en cuya boca traía una moneda para que Él pagara sus impuestos; le recibían y hospedaban en el hogar de amigos y creyentes; le prestaron una barca para predicar; algunas mujeres le servían con su dinero; le prestaron una tumba para sepultarle.

¿Ves? En el pasaje citado arriba, el Señor mandó a buscar un ¡pollino atado! Y cuando los dueños preguntaran por qué llevaban el pollino, los mensajeros debían responder: “EL SEÑOR LO NECESITA.”

Amado, y hoy día es igual. La verdadera Obra de Cristo marcha adelante, no con el sobrante de los ricos, ni con los grandes fondos detenidos de las grandes denominaciones y concilios, sino con el esfuerzo de los que menos tienen, quienes ponen a disposición del Maestro y de Su Obra, todo lo que tienen y todo lo que Él necesite.

Esta Obra Misionera y de evangelización mundial está marchando adelante con el esfuerzo, la oración y la cooperación financiera de muchos hermanos muy pobres, pero que lo dan todo, todo lo que el Señor necesite, como la viuda del pasaje bíblico. Hay hermanos que comparten sus ganancias en sus negocios con esta Obra; otros venden ropa y otros artículos; otros colectan dinero en alcancías en la calle, etc. Todos movidos por el Espíritu Santo y por su amor a Cristo y a Su bendita Obra.

Mi hermano, mi amigo, préstele usted también a Cristo hoy, para que Su obra redentora se esparza por todo el mundo. Sírvale a Cristo con todo lo que usted tiene. “EL SEÑOR LO NECESITA.” Ponga a disposición de Cristo su tiempo, su persona, su hogar, su familia, su trabajo, su dinero, su negocio, su automóvil, su barca, su pollino, su finca, su vida… pues dice el Señor, que “todo el que quiera salvar su vida (retener todo para sí), la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del Evangelio, la salvará.” (Marcos 8:35).

Note que el pasaje bíblico termina diciendo: “Y LUEGO LO DEVOLVERÁ”. El Señor siempre devuelve con creces. Pruebe.

Cinco pasos para el cumplimiento de la Visión

Cinco pasos para el cumplimiento de la Visión

Rev. Samuel David Mejía Ibáñez

En Génesis 12:1-3, leemos: “Pero Jehová había dicho a Abraham: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”.

Todos nosotros hemos oído hablar, algún día, de la visión. Ciertamente, Dios tiene algo especial que realizar en la vida de cada persona, e inicia esa labor preciosa entregándole una visión.

¿Qué significa el término “visión”? La visión consiste en una meta definida que Dios pone frente a nosotros. En otras palabras, se trata de un “cliché fotográfico” en el que alcanzamos a ver alguna tarea o misión cumplida antes mismo de haberla realizado. En la visión, Dios define claramente sus expectativas; tanto lo que Él pretende hacer con nuestras vidas, como lo que Él espera de nuestra parte. Para ilustrar este mensaje, recurriremos a la vida del patriarca Abraham, y analizaremos los pasos que aquel hombre de fe dio, hasta lograr cumplir la visión.

I. COMUNIÓNY OBEDIENCIA

En los versículos que citamos, hallamos que lo primero que Dios hizo con Abraham fue mostrarle una visión y hablar directamente con él, ordenándole que saliera de Ur de los Caldeos, una tierra pagana (v.1). Este hecho denota que Abraham gozaba de una comunión profunda con Dios, y por lo tanto, Dios tenía tratos individuales con él. La comunión con Dios consiste en una condición insoslayable para alcanzar a ver con claridad cuáles son las expectativas que Dios tiene para nuestras vidas.

La primera visión que Abraham tuvo fue de tipo general o global. En ella, Dios le dio una serie de directrices a seguir en el presente, para así poder alcanzar las promesas futuras que también incluía la visión. En obediencia a las ordenanzas de Dios, Abraham, pues, abandonó sus posesiones y privilegios en la tierra de los Caldeos, y salió rumbo a la tierra de Canaán. He aquí el primer paso a seguir para que se cumplan los propósitos de Dios en nuestras vidas: debemos obedecer ante cualquier tipo de demanda o de sacrificio de Dios exija de nosotros para el cumplimiento de la visión.

Durante su recorrido por la tierra de Canaán, Abraham tuvo un segundo encuentro de poder con Dios. En aquel lugar de peregrinación, Dios le entregó otra promesa a aquel hombre de fe, y esta fue: “A tu descendencia daré esta tierra” (Génesis 12:7). Aquella promesa consistía en un detalle o aspecto que no habían sido incluidos en la visión general que Dios le entregó a Abraham en Génesis 12:1-3. Cuando damos el paso de la obediencia, el Señor nos concede una visión más concreta e individualizada de los planes que Él tiene para con nosotros. En efecto, en la segunda visión que encierra el verso 7, Dios se muestra más exacto que en la primera visión.

Abraham supo cuál sería su participación exacta dentro de aquella primera visión general o global. Asimismo, Dios le ha entregado a esta Obra del Movimiento Misionero Mundial una visión global en cuanto a la evangelización del mundo; pero en esta visión general, nosotros tenemos una visión individual y una participación personal específica.

II. CORREGIR LAS EQUIVOCACIONES

A pesar de haber recibido las dos visiones mencionadas anteriormente, Abraham cometió una serie de errores. En Génesis 12:10, vemos a Abraham preocupado por el hambre que hubo en la tierra, por lo que decidió, sin consultar a Dios, descender a Egipto. A este primer error, sumó el de mentir con respecto a su esposa, Sara, a quien hizo pasar por su hermana. Faraón oyó alabar por sus súbditos la belleza de Sara, y empezó a entregarle dones como vacas, ovejas, siervos, criadas, etc.

¡Cuidado con los negocios que nos mantienen fuera de la voluntad de Dios! Los negocios no son para una persona a quien Dios le ha entregado una visión. Entre aquellas criadas que le regaló Faraón, estaba Agar, que, con el transcurso de los años, se convirtió en una fuente de problemas entre Abraham y Sara.

Siempre hemos de tener presente que, aun cuando Dios nos entrega una visión exacta de Sus planes para con nuestras vidas, no estamos exentos de cometer errores. La visión siempre es perfecta, pero nosotros somos seres humanos llenos de imperfecciones. El tercer paso a dar para que se cumpla la visión, pues, consiste tanto en reconocer nuestras faltas como también estar dispuestos a corregirlas.

Esto requiere que tengamos un espíritu humilde. Hay personas a quienes Dios les ha entregado una visión perfecta, pero que se han desviado del propósito de Dios, y, en vez de corregir su error, se mantiene empecinados en su conducta. No tienen la capacidad de doblegarse y humillarse ante Dios para reconocer sus faltas.

Asimismo, por su orgullo, se niegan a confesar sus errores ante los demás hombres.

 

Abraham recapacitó, y rectificó su conducta. En Génesis 13:3,4, leemos: “Y volvió por sus jornadas desde el Neguev hacia Bet-el, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bet-el y Hai, al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abram el nombre de Jehová.” Es menester que volvamos al lugar donde Dios quiere que estemos, si por equivocación nos hemos salido del lugar que Dios nos había mostrado, como individuos, iglesias locales o concilio. No importa cuál sea la posición que ocupemos en la Obra de Dios, si no somos capaces de corregir nuestras faltas, no servimos.

 

Por ejemplo, hay líderes que salen de la posición que Dios les ha dado, y cuando se les llama la atención para que vuelvan a ocupar su lugar, se enfurecen, se sienten mal, y comienzan a defender sus propios puntos de vista. Es que el orgullo humano hace que no corrijamos nuestras equivocaciones, y que empecemos a justificar nuestros errores. Uno piensa que, aunque se encuentra en Egipto y fuera de la voluntad de Dios, la visión habrá de cumplirse en nuestras vidas. Sin embargo, esto nos es así. La visión se cumple en la tierra que Dios nos ha mostrado (Génesis 12:1), en la posición que Él nos ha dado, en el lugar espiritual que Dios ha escogido para usted en la iglesia. Cuando una persona decide apartarse de la visión, las repercusiones en su vida espiritual y personal son inmediatas.

 

Hermano, si usted quiere que la visión se cumpla en su vida, no tiene otra opción sino la de regresar al lugar de la revelación, allí donde está el altar de Jehová. De no hacerlo, la visión quedará truncada, cortada a mitad de camino.

 

III. TENER UN CONTACTO FÍSICO CON EL OBJETO DE LA VISIÓN

 

En Génesis 13:14-17 Dios le revela a Abraham un detalle suplementario de la visión que tenía para él: “Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre […] levántate, ve por la tierra a lo largo de ella, y a su ancho; porque a ti te la daré.”

 

Dios ordenó a Abraham que recorriera la tierra de Canaán de norte a sur y de este a oeste. En otras palabras, Dios quería que Abraham tuviera un contacto físico con la tierra que Él le había otorgado. Esto indica que la visión no puede cumplirse, si no tenemos un contacto directo con el objeto de esa visión. Por ejemplo, si Dios le indica a una persona que lo usará como predicador, esta visión no se cumplirá si la persona no empieza a predicar en su propio barrio o en la puerta de su casa. Si usted no tiene ese contacto directo con la visión, la misma se atrofia y nunca se llegará a cumplir.

 

La visión genuina o auténtica siempre confronta obstáculos o problemas. Por lo tanto, si Dios le ha llamado, póngase en contacto con la visión, y camine a lo largo y a lo ancho, para que se le quiten los temores.

 

Dios quería que Abraham sintiera, tocara, y palpara el objeto de su visión. Dios le instó a que conociera de cerca el lugar que Él le habría de dar. Durante su vida, Abraham solo poseyó un cementerio en Canaán, porque no tenía el dinero suficiente para comprar toda la tierra. Sin embargo, no necesitaba hacerlo, porque Dios se la había entregado. Cuando el patriarca empezó a recorrer la tierra a lo largo y a lo ancho, se olvidó de sus limitaciones, de sus temores, del hecho de que no tenía dinero para comprarla.

 

Al recorrer la tierra, al tener contacto con el objeto de la visión, Abraham recibió la fe de que aquel territorio le pertenecería un día. Asimismo, amado lector, usted ha de mantener un contacto mínimo con la visión que Dios le ha dado. Esto le infundirá fe de que la visión le pertenece, y que Dios cumplirá su promesa.

 

IV. ENCONTRARNOS CON EL SUMO SACERDOTE

 

En Génesis 14 leemos acerca de cuatro reyes que se aliaron para hacerles la guerra a las ciudades de Sodoma y de Gomorra. Aunque aquella guerra no le concernía, vemos que Abraham se vio indirectamente involucrado en la misma, por cuanto su sobrino, Lot, residía en Sodoma y fue llevado cautivo. Por causa de Lot, pues, Abraham armó a sus criados y fue a pelear contra aquellos reyes para rescatar a su sobrino.

 

Tras haber perseguido y vencido a aquel ejército, Abraham tuvo un encuentro con un hombre a quien no conocía: Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo (Génesis 14:18-20). Aquel sacerdote lo bendijo, y Abraham le entregó el diezmo de todo cuanto poseía. Hasta aquel momento, Abraham siempre había tenido encuentros con el Dios Altísimo.

 

En cada uno de aquello encuentros, Dios le había revelado Su Omnipotencia y Su magnificencia. Sin embargo, para que la visión se cumpliera, Abraham tuvo que ver a Dios en su verdadera dimensión. Hay de quienes le sirven a Dios, quienes le han entregado sus corazones a Cristo, pero que no han conocido a Dios en su verdadera dimensión. No obstante, hasta que no hayan tenido ese encuentro de poder con Dios, esas personas nunca serán capaces de cumplir la visión que Dios tiene para ellas. En efecto, como seres humanos que somos, tenemos limitaciones y vemos todo desde nuestro prisma limitado. Dios quería que Abraham ampliara su visión, porque si nos mantenemos confinados en nuestras limitaciones, encerrados en nuestros miedos, nunca podremos llegar a nada con Dios.

 

Si usted ha recibido una visión y tiene temores, es porque no conoce a Dios en su verdadera dimensión. ¿Acaso existe algo imposible para Dios? ¡Nada! Por lo tanto, aquel que conoce a Dios en su verdadera dimensión, no le da lugar al miedo ni al temor.

 

Después de la batalla, Abraham conoció a Dios como el Dios altísimo. Este hecho implica que tenemos que estar dispuestos a pelear, a entrar en la batalla contra nuestros pensamientos y nuestros conceptos humanos. Dios dice en Su Palabra: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos” (Isaías 55:8).

 

Cuando recibimos una visión de Dios, tenemos que preservarla y pararnos firmes sobre ella. No podemos permitir que nada ni nadie nos aparte de la misma. El Señor nos da esta advertencia en las Sagradas Escrituras: “He aquí, yo vengo pronto, retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.” (Apocalipsis 3:11).

 

V. LA MUERTE DE LA VISIÓN MISMA

 

En Juan 12:24, leemos: “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.” Este es el paso más doloroso, difícil, y delicado de todos, es decir: que la visión misma muera.

 

Existe un proceso triste para todo aquel que tiene una visión de parte de Dios. Este es que dicha persona debe estar dispuesta a ver morirse la visión. Cuando Moisés salió a visitar a sus hermanos, recibió la visión divina relativa a su función de libertador. Así que, cuando vio al capataz egipcio golpeando a un israelí, decidió matarlo y esconderlo en la arena. Sin embargo, le denunciaron a Faraón, y tuvo que huir como un criminal a la tierra de Madián. En aquel lugar, y tras una espera de cuarenta años, la visión murió.

 

Después de aquellas cuatro décadas, Moisés vio una zarza ardiendo, la cual no se consumía. Cuando él se acercó, Dios le ordenó que quitara el calzado de sus pies porque se encontraba en un lugar santo. Moisés obedeció, y se postró delante de Dios. En aquel momento, Dios le llamó y le ordenó que sacara al pueblo de Israel. Las diferentes excusas que puso Moisés para no obedecer el llamado, nos plantean una serie de preguntas. ¿Qué había sucedido con lo que él había experimentado y sentido cuarenta años atrás? ¿Por qué él había querido, en aquella época, libertar al pueblo, y ahora se negaba a hacerlo? Porque la visión había muerto en él.

 

Es necesario que la visión muera en nosotros. ¿Por qué? Para que se nos desgarre el corazón al constatar que está muerta; y también para que Dios pueda resucitarla desde el medio de la zarza. La visión resucita en el desierto, en terreno santo y divino. Aquel día la visión de liberación resucitó para Moisés. Amado lector, hoy ha llegado el día para que la visión resucite. Acércate al lugar santo, y Dios lo hará desde el medio de la zarza. Para Él, no existe nada imposible. Dios les bendiga.

Guardaos de los perros

Guardaos de los perros

Rev. Luis M. Ortiz

San Pablo usa el término de perros para los falsos hermanos y falsos predicadores. Este calificativo era usado desde mucho antes del apóstol Pablo, para personas viles e indignas, y fue aplicado por el Espíritu Santo de la misma manera en el A.T.

“Por lo demás, hermanos, gozaos en el Señor. A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro. Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo. Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne. Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más: circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo”, Filipenses 3:1-8.

 

Los conceptos bíblicos que sustentaba el gran Apóstol Pablo con respecto a la Obra de Dios y al ministerio cristiano, son realmente admirables y contundentes, este iluminado hombre de Dios no confundía las cosas, al mismo tiempo que se hacía débil, para ganar a los débiles, era también muy cuidadoso y escrupuloso con los que traían deshonra a la bendita causa de Cristo, y exhortaba a los hermanos a apartarse de los tales. Al mismo tiempo que era tierno y blando, como la que cría, por el bien de los cristianos fieles, también era inflexible y riguroso con los falsos creyentes a quienes llama corruptos, hinchados, locos, contenciosos.

 

Al mismo tiempo que quería presentar o entregar la Iglesia a Cristo como una virgen pura, también estuvo dispuesto a entregar a Satanás a aquel impío y lascivo que estaba dentro de la Iglesia de Corinto. Al mismo tiempo que se refería a sus colaboradores y ministros fieles llamándoles hijos, y tenía estrecha comunión con ellos, así también exhortaba firmemente en contra de los falsos predicadores, diciendo: “Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo” (Filipenses 3:2).

 

Según el diccionario una perrada es una acción villana, una traición; una perrera es una rabieta; una perrería es un conjunto de mala gente; una muerte de perros es morir sin arrepentirse. ¿Por qué San Pablo usa el término de perros para los falsos hermanos y falsos predicadores? Este calificativo era usado desde mucho antes de San Pablo, para personas viles e indignas, y fue aplicado por el Espíritu Santo de la misma manera en el A.T. En Isaías 56:10-11 son llamados “perros mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir. Y esos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado”. En el Salmo 22:16 que es un salmo mesiánico, el Espíritu Santo usa al salmista David, para llamar perros a los que crucificaron a Cristo, y dicen: “Porque perros me han rodeado; me han cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies”.

 

Y anteayer y ayer los hubo; hoy de que los hay, los hay; y mañana también habrá perros, o sea malos obreros. Hay quienes dicen ser grandes profetas y profetizas, pero los tales espantan y desparraman las ovejas, pues se ha visto en ellos torpeza, cometen adulterio, andan en mentiras (Jeremías 23:2,14). “Os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová” (Jeremías 23:16); y así con sus falsos mensajes se llevan miembros de otras congregaciones, se quedan con el dinero de los incautos, rompen matrimonios legítimos y los recasan con otras personas, y con relación a los tales es que San Pablo advierte: “Guardaos de los perros”.

 

Hay los que se creen ser grandes maestros, pero “sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman” (1 Timoteo 1:7). Que con “hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia” (1 Timoteo 4:2). “Maestros conforme a sus propias concupiscencias” (2 Timoteo 4:3). “Trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene” (Tito 1:11). Estos falsos maestros siempre tienen una carnada de una y que otra verdad bíblica, y luego vienen con una variedad de medias verdades, de aparentes verdades, abundancia de interpretaciones propias y convencionales, y un semillero de falacias y de engaños con ropaje de amor, de compasión, de comprensión y humanismo; pero los tales traen sobre sí mismos perdición acelerada (2 Pedro 2:11). Y no olvidemos que con relación a estos falsos maestros San Pablo amonesta: “Guardaos de los perros”.

 

Hay quienes se consideran a sí mismos ser grandes pastores, pero no alimentan el rebaño del Señor, con la verdadera Palabra de Dios y con la Sana Doctrina, no apacientan la Iglesia del Señor; la cual Él ganó con su propia sangre (Hechos 20:28). Lo que le dan a los rebaños son interpretaciones humanas, dogmas, tradiciones, ceremonias, ritualismos, vanas filosofías, intelectualismo, humanismo, himnos con ritmos mundanos y sensuales, música de tierra adentro y de cielo afuera; que se apacientan a sí mismos, mientras las ovejas se desparraman por falta de pastor (Ezequiel 34:2, 9). Trasquilan la gorda y no corroboran a las flacas (Ezequiel 34:3 y 21). Son perros mudos, soñolientos, aman el dormir, no conocen altura, todos ellos miran a sus caminos, cada uno a su provecho (Isaías 56:10-11). Lobos rapaces que se enseñorean del rebaño del Señor (Hechos 20:29). Estos también caen bajo la severa sentencia de San Pablo: “Guardaos de los perros”.

 

Hay quienes se autoproclaman como grandes evangelistas, y aun muchos recién convertidos que, o porque fueron libertados de la drogadicción, o porque actuaron en televisión, o porque fueron compositores y cantantes profesionales en el mundo creen que eso les da derecho y credencial de grandes evangelistas intercoloniales, interestatales, interdenominacionales, internacionales, intercontinentales, interplanetario con los viajes espaciales, y hasta interesados; pero casi siempre su obra es quemada, pues no permanece (1 Corintios 3:14, 15); y tienen la piedad por ganancia (1 Timoteo 6:5-9); los tales no sirven al Señor Jesucristo, sino a sus vientres, y con suaves palabras engañan a los corazones de los ingenuos (Romanos 16:18); sienten lo terreno cuyo dios es el vientre, y cuyo fin será perdición (Filipenses 3:19). Pues son obreros fraudulentos (2 Corintios 11:4); que pervierten el Evangelio de Cristo (Gálatas 1:7); predican por envidia y contienda (Filipenses 1:15); y son enemigos de la cruz de Jesucristo (Filipenses 3:18); con razón San Pablo levanta la voz de alerta: “Guardaos de los perros”.

 

Estos malos obreros que son un escarnio, una ofensa para el Evangelio. Ellos pueden hacer ahora como les parece, enseñar como les plazca, actuar como les dé su regalada gana, vivir como quieran, pero por ahora el Señor nos orienta acerca de ellos, y nos dice: “No deis lo santo a los perros” (Mateo 7:6). El apóstol Pedro nos explica la situación de los tales, a los que abandonan la vida de consagración y de santidad, y se enredan otra vez en las cosas y contaminaciones del mundo; dice que les “ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito” (2 Pedro 2:22). Y el apóstol Juan en las visiones del Apocalipsis al mostrarle el Señor las glorias de la ciudad santa también le muestra el destino final y eterno de los tales y les dice: “Mas los perros estarán fuera” (Apocalipsis 22:15).

 

Es cierto que anteayer y ayer hubo malos obreros, y hoy también los hay y mañana los habrá, pero también es muy cierto que anteayer y ayer hubo, y hoy también los hay buenos obreros del Señor: fieles, dignos, santos, que honran al Señor Jesucristo, honran la Palabra de Dios, honran la Doctrina cristiana, honran el Evangelio, honran la Iglesia, honran su cónyuge, honran su hogar, honran su familia, honran al gobierno y las leyes que no confligen con su amor, su devoción y su adoración a Dios. “Sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios” (1 Pedro 2:9); “de los cuales el mundo no era digno” (Hebreos11:38); y por cuanto este mundo de tanto conflicto y turbación y confusión no es lugar adecuado para que este linaje escogido, este pueblo santo siga viviendo en este mundo, el Señor Jesucristo le promete: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:1-3).

 

Y como son muchos los que creen que viviendo como a ellos se les antoje en el reino de los cielos el Señor aclara “que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada. Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado” (Lucas 17:34-36); pues “no todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21). Puesto que muchos más le reclamarán al Señor diciendo: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de iniquidad” (Mateo 7:22-23).

 

Y este gran evento será repentino “porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4.16-17). Y por cuanto estamos viviendo en los días del Señor, el cual va a levantar a los suyos, Él nos amonesta diciendo: “Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir” (Mateo 25:13). Aquí en este mundo hay mucha maldad, pecado, corrupción, injusticia, mentira, ira y engaño pero el Señor va a llevar a sus redimidos a la gran ciudad celestial y “no entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero” (Apocalipsis 21:27).

 

Amigo, si desea ser hecho ciudadano de esa gran ciudad eterna por medio del nuevo nacimiento, arrepiéntete de tus pecados y recibe a Cristo como tu gran Salvador, levante su corazón y su mano en el nombre del Señor. Descarriado si no arreglas tu vida con Dios, si no vuelves al Señor serás dejado fuera. Aprovecha estos instantes y reconcíliate con Dios. Hermano, si en tu vida hay algo que te impide subir deja todo lo que tengas que dejar no pierdas esta cita eterna con el Señor.

Poder sobre toda fuerza de Iniquidad

Poder sobre toda fuerza de Iniquidad

Rev. Rodolfo González Cruz

Durante el ministerio de nuestro Señor Jesucristo los demonios no se detuvieron, sino que atacaron la Obra de Dios.

Durante muchos años estos ataques han sido contra aquellos que han anunciado la sana doctrina. Algunos pastores y creyentes, usados por el diablo, se han levantado para estorbar y difamar la Obra de Dios. Pero no se olvide, Él nos ha dado autoridad sobre toda fuerza del maligno.

“El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.” Juan 14:12.

En una convención, en la ciudad de Bayamo-Cuba, con el Siervo de Dios, Rev. Luis M. Ortiz, su esposa Rebeca y un gran número de pastores, se derramó la gloria de Dios. Lenguas repartidas como de fuego aparecieron en aquel lugar, visiones y apariciones sobrenaturales; Dios mostró a muchos hermanos que esta Obra se extendería por el mundo entero.

Las visiones mostraron barcos que llegaban llenos de demonios para estorbar el plan de Dios; y en esta revelación se veía que los pastores iban avanzando por los países, conforme avanzaban aparecían delegaciones demoníacas tratando de detener el trabajo, pero no podían lograrlo porque los misioneros seguían avanzando. Lo terrible es que comenzaron a aparecer pastores, que junto con los demonios, querían detener la labor de Dios, pero la Obra seguía avanzando.

Efesios 6:12, nos dice: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” Durante el ministerio de nuestro Señor Jesucristo los demonios no se detuvieron, atacaron, avanzaron; pero Cristo avanzó más. Algunos pastores y creyentes se han levantado para estorbar y difamar la Obra de Dios. Eso no es nuevo, lo hicieron con Jesucristo; en aquellos tiempos los líderes religiosos dijeron de Jesús: “Por Beelzebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios” (Lucas 11:15).

Jesús dijo a sus discípulos: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:15, 16). “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos” (Mateo 7:21). ¿Cómo reconocemos un verdadero Siervo de Dios? ¿Cómo conoceremos si una denominación que dice ser cristiana, es una verdadera Iglesia de Cristo? ¡Por sus frutos los conoceréis!

Él nos da el poder del Espíritu Santo, como dice en Hebreos 6:5, Dios nos ha dado “los poderes del siglo venidero”, poderes sobrenaturales, que no tiene ningún hombre. Jesús dijo: “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán” (Marcos 16:17, 18). En Juan 14:12, Jesús dice a sus discípulos: “El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.” Iglesia de Cristo, el Señor nos ha dado autoridad para echar fuera demonios, sanar enfermos, hacer milagros, destruir fortalezas del diablo.

Jesús dijo: “Os doy potestad” (Lucas 10:19). La única forma de conmover los pueblos y naciones es llenos del Espíritu Santo. En Hechos 19:2-6, dice que Pablo estaba en Éfeso y encontró a un grupo que no sabían nada del Espíritu Santo, y les dijo: “¿Recibisteis el Espíritu Santo? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento… Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.”

Yo era tímido, siendo un jovencito de 16 años, comencé a orar y recibí el bautismo del Espíritu Santo, desde ese instante mi vida fue transformada totalmente, yo recibí un poder sobrenatural, tuve visiones, vi la gloria de Dios, y desde allí empecé a echar fuera demonios y a orar por los enfermos, y ellos eran sanados.

Hace algún tiempo tomé el avión para ir a Colombia, desde el Perú, y vi un periódico que decía: “El loco de Tolú fue sanado por un joven pastor”. Era un joven de 18 años, que comenzó a orar con carga porque había visto que todos los días atravesaba la ciudad un loco. Dios le habló en sueños, visiones y por su Palabra; porque el que sana y liberta es Cristo; los brujos, hechiceros, espiritistas y curanderos dicen que sanan pero es una falsedad del diablo, una mentira; Satanás no sana, no resuelve los pleitos, contiendas, peleas, guerras, suicidios, abortos, divorcios. Porque vino “para hurtar y matar y destruir” (Juan 10:10), pero Cristo vino “para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8).

Aquel joven comenzó a orar por esta persona durante varios días. Junto a otro jovencito menor que él, ayunaban, oraban y hacían vigilias. Un día, estando en ayuno y oración, Dios le dijo: “Levántate, hoy vas a orar por el loco de Tolú”. Entonces, fueron a la orilla del mar y allí estaba sentado aquel hombre y le comenzaron a hablar, diciendo: “Hemos venido para que Jesucristo te liberte, Él ha dicho que te va a sanar”; imponiéndole las manos, reprendieron a los principados, a las potestades satánicas, y echaron fuera a los demonios y aquel hombre que estuvo 35 años loco, en un instante quedó completamente libre, llorando le entregó su alma a Cristo y fue libre de esas cadenas terribles. Luego llegó a su casa, se bañó y le dijo a su familia: ¡Soy libre!

Esa noticia salió en primera plana, en un periódico importante en Colombia, en la página central se encontraba la fotografía del loco de Tolú, como estaba antes y como estaba ahora, y algunos testimonios de los que le conocían. Los que son de Cristo tienen poder, para libertar, para hacer milagros en el nombre de Jesús.

Dios está esperando que nos santifiquemos, que hagamos su voluntad y entonces Él manifestará su poder y su gloria a través de nosotros. Si eso no está ocurriendo es porque no se vive en santidad, porque no se está orando. Cristo vino a libertar a los endemoniados, a sanar a los enfermos y hasta resucitar muertos. Decídete a ser lleno del poder del Espíritu Santo de Dios.