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Viviendo bajo el Poder y la Gloria de Dios

Viviendo bajo el Poder y la Gloria de Dios

Rev. Rodolfo González Cruz

“Y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.” 1 Corintios 2:4, 5.

Para el cristiano que ha tenido una experiencia con Dios, no es necesaria la música para estar alegre porque ya Dios ha puesto la música en nuestros corazones, música que nos llena de su gloria y de su poder. Para Dios somos instrumentos preciosos y poderosos, ni importa la edad o dificultad que tengamos. Para Dios no hay nada imposible, porque lo que para el hombre parece inútil, Dios lo hace muy útil, porque Él tiene el poder para hacerlo.

 

No hay excusas, no digas soy niño, no digas soy tartamudo, porque el Señor hace milagros. Y si crees que estas viejito o viejita, el Señor te rejuvenece como el águila y nos da sabiduría e inteligencia, porque Él tiene el poder para hacerlo, solo que te pongas en Sus manos.

 

¿Sabes cuál es el secreto? Frente pegada al piso, llanto, lágrimas, clamor, confesión y humillación delante de Dios, y Él responderá. Dice el Salmo 115:3-8, leemos: “Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho. Los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de hombres. Tienen boca, mas no hablan; tienen ojos, mas no ven; orejas tienen, mas no oyen; tienen narices, mas no huelen; manos tienen, mas no palpan; tienen pies, mas no andan; no hablan con su garganta. Semejantes a ellos son los que los hacen, y cualquiera que confía en ellos.”

 

En épocas pasadas muchos entregaron a sus hijos, siendo estos quemados en ofrendas; como también nosotros en otro tiempo practicábamos la brujería, el espiritismo, la idolatría adorando imágenes de todo tipo. Pero hemos conocido un Dios que nos ha limpiado de todas estas aberraciones por los cuales fuimos arrastrados, por culpa del diablo a quien hoy pisoteamos porque Dios lo ha puesto debajo de nuestros pies y nos ha dado el poder para aplastarle la cabeza. “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.” Lucas 10:19.

 

Nuestro Dios quiere hacer cosas grandes, y quiere usarlo a usted también bajo Su poder y Su gloria. Lo que ni la ciencia, ni los psiquiatras, ni los psicólogos pueden lograr, lo hace Jesucristo. Ni las amenazas, ni los golpes, ni la cárcel, ni las cosas de este mundo, ni las capacidades del ser humano podrán cambiar al hombre o a la mujer, pero nuestro Dios si tiene el poder para hacerlo.

 

Hoy en día hay millones de personas cambiadas, libertadas y transformadas en todos los países del mundo por el poder de Dios, Jehová de los ejércitos, y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor y Salvador. El hombre que sirve a Dios necesita estar revestido del poder y de la gloria de Dios para vencer en todas las circunstancias de la vida, obteniendo la victoria.

 

Los hombres de Dios aunque no tengan elocuencia, ni bachilleratos, ni doctorados, ni secundaria, aparentemente todo esto necesario para poder saber lo que se va a decir; tampoco son los sermones elaborados, porque hay quienes predican muy bonito, pero tienen sus iglesias vacías, no hay almas nuevas, ni endemoniados libertados, ni enfermos sanados; simplemente no hay manifestación del poder y de la gloria de Dios. Lo que realmente se necesita es humillarse, es postrarse y clamar a Dios. Entonces el brazo de Jehová estará con nosotros.

 

Lo que necesitamos es la unción de lo alto, es el poder del Espíritu Santo para vencer. Se requiere de hombres y mujeres que tengan fe, que crean a Dios y a su preciosa Palabra y actúen en el nombre del Señor. Él dijo no se ocupen de lo que van a decir, porque en esa hora el Espíritu Santo pondrá la palabra necesaria. No son los doctorados, ni la elocuencia, ni los hermosos sermones bien formados y preparados de antemano, sino el poder y la gloria de Dios manifestados.

 

El diablo está bien endiablado, sabe que le queda poco tiempo. A través de los medios de comunicación, a través de las ondas radiales y del internet estamos metiéndonos en la guarida de Satanás, y le hemos afectado sus actividades por medio del poder de la Palabra de Dios.

 

Todo fue creado por Él, sean tronos, potestades, principados, ángeles, arcángeles y querubines. Pero, no creó al diablo, creó un querubín hermoso, que se puso orgulloso. Dios hizo fiesta el día que lo creó, pero el mismo se dañó al querer ser igual a Dios. Todo el que quiere ser grande e importante pierde estima ante los ojos de Dios, porque Él está buscando gente sencilla. El orgullo la soberbia, la altivez, el creerse autosuficiente y muy capaz; a Dios no le gusta ese tipo de gente.

 

Aquellos que son humildes, que no se sienten importantes; que reconocen que toda la gloria, la honra y el honor le pertenecen a Dios, ahora, mañana y siempre. Aquellos saben que tenemos que depender totalmente de Él y que no dependemos de nuestro propio conocimiento, sino del conocimiento, del poder y de la gloria de Dios. Por eso apóyate en Jehová y no te apoyes en tu propia prudencia, confía en Jehová espera en Él y Él hará.

 

Necesitamos ser inspiración a los nuevos creyentes, Cristo dijo: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Estamos en una batalla campal, el Señor nos ha dado el poder de su gloria y si estamos en santidad e integridad vamos a avanzar. Seremos cabeza y no cola, estaremos arriba y no debajo, promesa de Dios para nosotros. Pondremos en fuga al diablo y a los demonios, porque con nosotros está el Todopoderoso, el que dijo: “Todo poder me es dado en el cielo y en la tierra.” (Mateo 28:18).

 

Reconozcamos al Señor como el Todopoderoso. No descuidemos el poder del Espíritu Santo en nuestras vidas. Si estamos siendo atacados por demonios de concupiscencia, pelee la batalla en el nombre de Jesucristo, humíllese y confiese a Dios la situación, pidiendo la unción y su poder para lograr vencer.

 

Para alcanzar la victoria hay que apartarse del mal y del pecado; pida perdón y sea fiel, ore, ayune, y Él os hará libres. Porque hay poder en el nombre que es sobre todo nombre, en el nombre de Jesús, para vivir a plenitud, bajo el poder del Espíritu Santo y de Su gloria. Amén.

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En el Monte Calvario

En el Monte Calvario

Escrito hace cien años por el americano George Bennard, el himno resume la pasión y muerte de Cristo en la cruz. Todo un sentido homenaje.

Cuando en 1902 George Bennard, un cristiano misionero de inicios del siglo veinte, atravesó por una experiencia difícil que lo hizo reflexionar sobre el significado de la cruz y, en particular, lo que el apóstol Pablo quiso decir cuando habló de entrar en la comunión del sufrimiento de Cristo, no imaginó lo que sus consideraciones alumbrarían para el mundo evangélico. Y es que, al meditar entorno a la pasión y muerte del Hijo de Dios, se convenció de que la cruz era algo más que un símbolo religioso y escribió una canción eterna y maravillosa: “En el Monte Calvario”.

 

Bennard, nacido en 1873 en Youngstown, en el estado norteamericano de Ohio, envió al poco tiempo una copia de su melodía a Charles Gabriel, uno de los compositores de himnos cristianos más importantes en ese momento, quien de inmediato predijo que la canción sería muy popular. El canto se entonó por primera vez en una reunión especial de avivamiento en Pokagon, Michigan, el 7 de junio de 1913. Un par de años después el predicador Billy Sunday, el evangélico de mayor renombre e influencia de América durante las dos primeras décadas de la centuria pasada, la lanzó a la popularidad en su emblemático programa radial dedicado a la difusión de la Palabra de Dios.

 

Singular por donde se mire, el himno está íntimamente relacionado con la vida espiritual de su autor. Su búsqueda permanente del conocimiento del verbo del Señor, que nutrió con esperanza y fe sus días terrenales, lo llevó a convertirse en el epítome del buen seguidor de Cristo. Un compendio humano del cristianismo que, alguna vez, aseguró que su oda la ideó: “mientras contemplaba mentalmente la escena de la cruz. Allí me vino el tema del himno y con él la melodía. Pero no vinieron los versos. Una voz interior parecía decirme espera. Pasaron varias semanas de predicación en Michigan y Nueva York y de repente la letra vino casi sola y la anoté con facilidad”.

 

Con cien años de victoriosa historia, “En el Monte Calvario” también enalteció a su autor quien batalló, desde muy joven, para andar firme y seguro por los caminos del Todopoderoso. Así pese a querer instruirse para conocer y difundir la Palabra de Dios a los dieciséis años, luego de perder a su progenitor, George debió hacerse cargo de la manutención de su madre y hermanas y se alejó un tanto del Altísimo. Sin embargo, las puertas del cristianismo se le abrieron cuando se unió en matrimonio con Willaminta Bennard y en 1895 fue promovido al cargo de ministro del Señor. Luego de ello desarrolló una existencia consagrada a Cristo en la que compuso alrededor de trescientos cincuenta himnos evangélicos.

 

 

El Himno

En el Monte Calvario estaba una cruz,

emblema de afrenta y dolor;

mas yo amo esa cruz donde murió mi Jesús

por salvar al más vil pecador.

¡Oh! Yo siempre amaré esa cruz,

en sus triunfos mi gloria será;

y algún día en vez de una cruz,

mi corona Jesús me dará.

Y aunque el mundo desprecie la cruz de Jesús,

para mí tiene suma atracción,

pues en ella llevó el Cordero de Dios

de mi alma la condenación.

En la cruz de Jesús donde su sangre vertió,

hermosura contemplo sin par;

pues en ella triunfante a la muerte venció,

y mi ser puede santificar.

Yo seré siempre fiel a la cruz de Jesús,

sus desprecios con Él llevaré,

y algún día feliz con los santos en luz,

 para siempre su gloria veré.

MMM en Argentina organizó taller de radio y televisión

Con el objetivo de seguir avanzando en la obra Dios, este mes se desarrolló el Taller de Producción de Radio y Televisión para encargados de anexo y líderes de la iglesia del Movimiento Misionero Mundial en  Buenos Aires – Argentina.

Se ofreció pautas sobre producción radial, aspectos técnicos, locución, realización de guiones y cómo seleccionar contenidos para los programas radiales.

También se expuso el manejo de cámaras de estudio, manejo de programas de edición de audio y video.

La iniciativa contó con el apoyo del supervisor nacional de este país, Ismael Parrado, quien dio a conocer su gran satisfacción y agradecimiento al Todopoderoso. “Dios está haciendo grandes cosas en este país, y quiere que su pueblo esté capacitado para toda buena obra, y que mejor que este taller de radio y televisión, que nos permitirá entrar más en el campo de las telecomunicaciones”, añadió.

La convocó a más de 40 personas y obtuvo un buen resultado, todo esto con el fin de seguir avanzando en esta Obra  y confiando en que Dios hará grandes cosas.

Iglesia en Génova cumplió once años

Con mucho regocijo la iglesia Bet-el del Movimiento Misionero Mundial en Génova- Italia celebró su XI aniversario. Más de 500 personas de las diferentes congregaciones de Italia se dieron cita los días 15, 16, 17 y 18 de Marzo para elevar agradecimientos al Rey de reyes por la maravillosa obra y respaldo durante estos años.

Se contó con la visita de la hermana Carmen de Martínez, esposa del presidente internacional de la obra del Movimiento Misionero Mundial, reverendo Gustavo Martínez,  quién ministró la poderosa Palabra de Dios.

Actualmente la Iglesia de Génova está cargo del Rev. David Echalar y su amada esposa la hermana Janeth Ibarra.

Fuente: MMM ITALIA

Escuelas de Dios

Escuelas de Dios

 Miles de Escuelas Dominicales del Movimiento Misionero Mundial en el planeta, imparten cada domingo la Palabra de Dios. Una sólida estructura educacional y espiritual capaz de atraer con amor a todas las almas hacia Jesucristo.

María apenas tiene cuatro años de vida pero ya sabe quién es Dios. Sus mejores amigas, Raquel y Sara, también conocen al Señor a despecho de que aún son unas pequeñas infantes que están descubriendo paso a paso el universo que los rodea. Viven en Medellín, la tercera ciudad más poblada de Colombia y forman parte de una de las miles de Escuelas Dominicales que posee el Movimiento Misionero Mundial en el planeta. María, Raquel y Sara están creciendo lejos de la malicia y perversidad del mundo profano y muy cerca de Cristo. Rodeadas de espiritualidad y sin relación con lo carnal, ellas cada domingo edifican su futuro en las vías del cristianismo.

Cientos de millones de niños, como María, Raquel y Sara, se han beneficiado desde 1780 con el trabajo desplegado de Escuelas Bíblicas Dominicales, iniciado por el inglés Robert Raikes, a favor de la difusión de las temáticas más importantes de las Sagradas Escrituras. Empero, en los cuarenta y nueve años más recientes, la Obra del Movimiento Misionero Mundial (MMM) es la que ha desplegado todo el esfuerzo necesario para convertir a las Escuelas Dominicales en un gran y maravilloso imán de fe. Una sólida estructura educacional y espiritual, tejida alrededor del planeta, capaz de atraer con amor a las almas más tiernas y puras hacia Jesucristo.

Con presencia en los cinco continentes, las Escuelas Dominicales del MMM son el taller ideal donde se moldea a los futuros seguidores de Señor. Precisamente, la Escuela a la que asisten María, Raquel y Sara, ubicada a cuatrocientos kilómetros de Bogotá, condensa una gran porción de las bondades de la enseñanza bíblica impartida por la Obra. Encabezado por el reverendo Gustavo Martínez, Presidente Internacional de la Obra, y dirigido por la hermana Amparo Arredondo, este centro de instrucción evangélico dispone de un plan de estudios moderno que otorga preferencia al uso de recursos tecnológicos en la familiarización con el Creador.

En las Escuelas Dominicales de la Obra se dedica un tiempo exclusivo para la creatividad, la música y el arte en general. Existe en todas un espacio consagrado a alabar y glorificar al Señor a través de diversas expresiones artísticas. En consecuencia, y como un efecto natural de la educación bíblica, los niños y niñas y adolescentes que acuden a la casa de Dios reciben clases de teatro y son adiestrados en el manejo de diversos instrumentos musicales.

El sistema y métodos empleados por el Movimiento Misionero Mundial dentro de sus Escuelas Dominicales para enseñar la Palabra, se rige bajo el mismo criterio y se sustenta en las doctrinas fundamentales de la Sagrada Escritura. Así, por ejemplo, en la Escuela Bíblica Dominical de la zona de Canta Gallo, ubicada en el municipio puertorriqueño de Guaynabo, al igual que las del resto del mundo, la estructura de los contenidos de las clases busca educar a los menores entre los tres y dieciséis años de edad con sólidos valores y principios cristianos. La idea, según su representante, el reverendo Rubén Concepción, es convertir a la Escuela en la “espina dorsal de la Iglesia”.

Los alumnos que asisten a las Escuelas Dominicales de la Obra, alrededor de la tierra, reciben una instrucción bíblica de altísima calidad con la que la mayoría de los mortales terrenales ni siquiera puede soñar. Carlos Medina, Supervisor Nacional del MMM de España y director de las Escuelas de la Obra en la Península Ibérica, indica que la organización evangélica más importante de habla hispana en Europa prioriza que los profesores y maestros a cargo de las Escuelas se capaciten de forma constante y permanente. Ese impulso fortifica las temáticas abordadas en las clases impartidas semanalmente a nivel mundial y le otorga una gran dosis de excelencia al grupo humano formado en la fe evangélica.

EXPRESIONES ARTÍSTICAS

En las Escuelas Dominicales de la Obra se dedica un tiempo exclusivo para la creatividad, la música y el arte en general. Existe en todas un espacio consagrado a alabar y glorificar al Señor a través de diversas expresiones artísticas. En consecuencia, y como un efecto natural de la educación bíblica, los niños y niñas y adolescentes que acuden a la casa de Dios reciben clases de teatro y son adiestrados en el manejo de diversos instrumentos musicales. En relación a este punto, y para demostrar su importancia en el acercamiento a las cosas del Señor, la Escuela de la Iglesia de Oppama, localidad japonesa, incluso recurre al idioma y las costumbres locales bajo la supervisión del reverendo Enrique Ogusuku y su familia.

La implicación y compromiso del Movimiento Misionero Mundial para hacer de sus Escuelas Dominicales un milagro allí donde Dios es solo una idea difusa no admite dudas. Por ejemplo, en Guinea Ecuatorial, país donde dos terceras partes de su población vive en extrema pobreza, según el Center for Economical and Social Rights, nada ha evitado que sean una luz de esperanza para miles de infantes ecuatoguineanos en medio del oscurantismo reinante en África. Bastará detallar que en medio de diversas carestías, pero con la fe abundante, el reverendo Edelmiro Ivina mantiene en pie la Escuela de la Iglesia de Malabo y domingo a domingo educa con los Evangelios a la niñez del continente más pobre del planeta.

Todos los que asisten a las Escuelas Dominicales de los cinco continentes, experimentan desde su primer contacto con la instrucción bíblica una comunicación única y especial con el Creador. Justamente, en Génova, al norte de Italia, la escuela local organiza periódicamente vigilias y retiros espirituales, en los que se robustece la esperanza de la gente joven en Dios y se practican ayunos de fe donde el objetivo es intimar con el Poder del Creador. Al respecto, el reverendo David Echalar, Supervisor Nacional del MMM en Italia, cuenta que la idea de la Obra es hacer posible que desde pequeños los futuros miembros de la Obra entreguen sus vidas a Dios.

Opción pedagógica reconocida y comprobada en sesenta puntos distribuidos en América, Asia, África, Europa y Oceanía, las Escuelas Dominicales del Movimiento Misionero Mundial se ubican en la vanguardia del aleccionamiento evangélico sobre asuntos primordiales de la Biblia.

Todos los domingos, en horario matutino, irrumpen sobre la tierra como un magma enérgico y potente desde el interior de la Obra para derramar encima de la faz del planeta las coordenadas esenciales de la doctrina cristiana. Una oportunidad que millones de niños como María, Raquel y Sara no desaprovechan y emplean para vivir fuera de las fronteras de los dominios del maligno.

“A los niños hay que instruirlos en el camino del Señor y llenarlos del conocimiento de Su Palabra”. Lo dice con la mayor convicción el reverendo Rodolfo González Cruz, Tesorero Internacional del Movimiento Misionero Mundial, en relación a la labor evangelizadora desplegada por las Escuelas Dominicales en el Perú, uno de los países con mayor índice de cristianos de Sudamérica, y su incidencia en la estructuración de la mayor red educativa de la Obra a nivel internacional: la Asociación Educativa Internacional Elim.

Todo comenzó en mayo de 1983 en Lima, capital de Perú, cuando el reverendo González Cruz surgió en la escena religiosa peruana y promovió a la Obra como el camino ideal y único para conocer a Dios. En ese contexto, preponderó la labor cristianizadora de la niñez del Perú a través de las Escuelas Dominicales y se entregó a la tarea de establecerlas en todo el territorio peruano con un éxito inusitado.

En la actualidad, con cerca de treinta años al servicio del Todopoderoso, las Escuelas Dominicales establecidas en La Perla del Pacífico son fuente de satisfacción para el MMM. ADN de los Colegios Internacional Elim, y con presencia en los veinticuatro departamentos de Perú, son un eje activo del pueblo evangélico peruano. La mezcla de una acertada estrategia pedagógica con diversas actividades dedicadas al Señor, y bajo el auspicio de la Obra, las mantiene en un lugar preferencial dentro de la enseñanza bíblica.

Cinco pasos para el cumplimiento de la Visión

Cinco pasos para el cumplimiento de la Visión

Rev. Samuel David Mejía Ibáñez

En Génesis 12:1-3, leemos: “Pero Jehová había dicho a Abraham: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”.

Todos nosotros hemos oído hablar, algún día, de la visión. Ciertamente, Dios tiene algo especial que realizar en la vida de cada persona, e inicia esa labor preciosa entregándole una visión.

¿Qué significa el término “visión”? La visión consiste en una meta definida que Dios pone frente a nosotros. En otras palabras, se trata de un “cliché fotográfico” en el que alcanzamos a ver alguna tarea o misión cumplida antes mismo de haberla realizado. En la visión, Dios define claramente sus expectativas; tanto lo que Él pretende hacer con nuestras vidas, como lo que Él espera de nuestra parte. Para ilustrar este mensaje, recurriremos a la vida del patriarca Abraham, y analizaremos los pasos que aquel hombre de fe dio, hasta lograr cumplir la visión.

I. COMUNIÓNY OBEDIENCIA

En los versículos que citamos, hallamos que lo primero que Dios hizo con Abraham fue mostrarle una visión y hablar directamente con él, ordenándole que saliera de Ur de los Caldeos, una tierra pagana (v.1). Este hecho denota que Abraham gozaba de una comunión profunda con Dios, y por lo tanto, Dios tenía tratos individuales con él. La comunión con Dios consiste en una condición insoslayable para alcanzar a ver con claridad cuáles son las expectativas que Dios tiene para nuestras vidas.

La primera visión que Abraham tuvo fue de tipo general o global. En ella, Dios le dio una serie de directrices a seguir en el presente, para así poder alcanzar las promesas futuras que también incluía la visión. En obediencia a las ordenanzas de Dios, Abraham, pues, abandonó sus posesiones y privilegios en la tierra de los Caldeos, y salió rumbo a la tierra de Canaán. He aquí el primer paso a seguir para que se cumplan los propósitos de Dios en nuestras vidas: debemos obedecer ante cualquier tipo de demanda o de sacrificio de Dios exija de nosotros para el cumplimiento de la visión.

Durante su recorrido por la tierra de Canaán, Abraham tuvo un segundo encuentro de poder con Dios. En aquel lugar de peregrinación, Dios le entregó otra promesa a aquel hombre de fe, y esta fue: “A tu descendencia daré esta tierra” (Génesis 12:7). Aquella promesa consistía en un detalle o aspecto que no habían sido incluidos en la visión general que Dios le entregó a Abraham en Génesis 12:1-3. Cuando damos el paso de la obediencia, el Señor nos concede una visión más concreta e individualizada de los planes que Él tiene para con nosotros. En efecto, en la segunda visión que encierra el verso 7, Dios se muestra más exacto que en la primera visión.

Abraham supo cuál sería su participación exacta dentro de aquella primera visión general o global. Asimismo, Dios le ha entregado a esta Obra del Movimiento Misionero Mundial una visión global en cuanto a la evangelización del mundo; pero en esta visión general, nosotros tenemos una visión individual y una participación personal específica.

II. CORREGIR LAS EQUIVOCACIONES

A pesar de haber recibido las dos visiones mencionadas anteriormente, Abraham cometió una serie de errores. En Génesis 12:10, vemos a Abraham preocupado por el hambre que hubo en la tierra, por lo que decidió, sin consultar a Dios, descender a Egipto. A este primer error, sumó el de mentir con respecto a su esposa, Sara, a quien hizo pasar por su hermana. Faraón oyó alabar por sus súbditos la belleza de Sara, y empezó a entregarle dones como vacas, ovejas, siervos, criadas, etc.

¡Cuidado con los negocios que nos mantienen fuera de la voluntad de Dios! Los negocios no son para una persona a quien Dios le ha entregado una visión. Entre aquellas criadas que le regaló Faraón, estaba Agar, que, con el transcurso de los años, se convirtió en una fuente de problemas entre Abraham y Sara.

Siempre hemos de tener presente que, aun cuando Dios nos entrega una visión exacta de Sus planes para con nuestras vidas, no estamos exentos de cometer errores. La visión siempre es perfecta, pero nosotros somos seres humanos llenos de imperfecciones. El tercer paso a dar para que se cumpla la visión, pues, consiste tanto en reconocer nuestras faltas como también estar dispuestos a corregirlas.

Esto requiere que tengamos un espíritu humilde. Hay personas a quienes Dios les ha entregado una visión perfecta, pero que se han desviado del propósito de Dios, y, en vez de corregir su error, se mantiene empecinados en su conducta. No tienen la capacidad de doblegarse y humillarse ante Dios para reconocer sus faltas.

Asimismo, por su orgullo, se niegan a confesar sus errores ante los demás hombres.

 

Abraham recapacitó, y rectificó su conducta. En Génesis 13:3,4, leemos: “Y volvió por sus jornadas desde el Neguev hacia Bet-el, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bet-el y Hai, al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abram el nombre de Jehová.” Es menester que volvamos al lugar donde Dios quiere que estemos, si por equivocación nos hemos salido del lugar que Dios nos había mostrado, como individuos, iglesias locales o concilio. No importa cuál sea la posición que ocupemos en la Obra de Dios, si no somos capaces de corregir nuestras faltas, no servimos.

 

Por ejemplo, hay líderes que salen de la posición que Dios les ha dado, y cuando se les llama la atención para que vuelvan a ocupar su lugar, se enfurecen, se sienten mal, y comienzan a defender sus propios puntos de vista. Es que el orgullo humano hace que no corrijamos nuestras equivocaciones, y que empecemos a justificar nuestros errores. Uno piensa que, aunque se encuentra en Egipto y fuera de la voluntad de Dios, la visión habrá de cumplirse en nuestras vidas. Sin embargo, esto nos es así. La visión se cumple en la tierra que Dios nos ha mostrado (Génesis 12:1), en la posición que Él nos ha dado, en el lugar espiritual que Dios ha escogido para usted en la iglesia. Cuando una persona decide apartarse de la visión, las repercusiones en su vida espiritual y personal son inmediatas.

 

Hermano, si usted quiere que la visión se cumpla en su vida, no tiene otra opción sino la de regresar al lugar de la revelación, allí donde está el altar de Jehová. De no hacerlo, la visión quedará truncada, cortada a mitad de camino.

 

III. TENER UN CONTACTO FÍSICO CON EL OBJETO DE LA VISIÓN

 

En Génesis 13:14-17 Dios le revela a Abraham un detalle suplementario de la visión que tenía para él: “Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre […] levántate, ve por la tierra a lo largo de ella, y a su ancho; porque a ti te la daré.”

 

Dios ordenó a Abraham que recorriera la tierra de Canaán de norte a sur y de este a oeste. En otras palabras, Dios quería que Abraham tuviera un contacto físico con la tierra que Él le había otorgado. Esto indica que la visión no puede cumplirse, si no tenemos un contacto directo con el objeto de esa visión. Por ejemplo, si Dios le indica a una persona que lo usará como predicador, esta visión no se cumplirá si la persona no empieza a predicar en su propio barrio o en la puerta de su casa. Si usted no tiene ese contacto directo con la visión, la misma se atrofia y nunca se llegará a cumplir.

 

La visión genuina o auténtica siempre confronta obstáculos o problemas. Por lo tanto, si Dios le ha llamado, póngase en contacto con la visión, y camine a lo largo y a lo ancho, para que se le quiten los temores.

 

Dios quería que Abraham sintiera, tocara, y palpara el objeto de su visión. Dios le instó a que conociera de cerca el lugar que Él le habría de dar. Durante su vida, Abraham solo poseyó un cementerio en Canaán, porque no tenía el dinero suficiente para comprar toda la tierra. Sin embargo, no necesitaba hacerlo, porque Dios se la había entregado. Cuando el patriarca empezó a recorrer la tierra a lo largo y a lo ancho, se olvidó de sus limitaciones, de sus temores, del hecho de que no tenía dinero para comprarla.

 

Al recorrer la tierra, al tener contacto con el objeto de la visión, Abraham recibió la fe de que aquel territorio le pertenecería un día. Asimismo, amado lector, usted ha de mantener un contacto mínimo con la visión que Dios le ha dado. Esto le infundirá fe de que la visión le pertenece, y que Dios cumplirá su promesa.

 

IV. ENCONTRARNOS CON EL SUMO SACERDOTE

 

En Génesis 14 leemos acerca de cuatro reyes que se aliaron para hacerles la guerra a las ciudades de Sodoma y de Gomorra. Aunque aquella guerra no le concernía, vemos que Abraham se vio indirectamente involucrado en la misma, por cuanto su sobrino, Lot, residía en Sodoma y fue llevado cautivo. Por causa de Lot, pues, Abraham armó a sus criados y fue a pelear contra aquellos reyes para rescatar a su sobrino.

 

Tras haber perseguido y vencido a aquel ejército, Abraham tuvo un encuentro con un hombre a quien no conocía: Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo (Génesis 14:18-20). Aquel sacerdote lo bendijo, y Abraham le entregó el diezmo de todo cuanto poseía. Hasta aquel momento, Abraham siempre había tenido encuentros con el Dios Altísimo.

 

En cada uno de aquello encuentros, Dios le había revelado Su Omnipotencia y Su magnificencia. Sin embargo, para que la visión se cumpliera, Abraham tuvo que ver a Dios en su verdadera dimensión. Hay de quienes le sirven a Dios, quienes le han entregado sus corazones a Cristo, pero que no han conocido a Dios en su verdadera dimensión. No obstante, hasta que no hayan tenido ese encuentro de poder con Dios, esas personas nunca serán capaces de cumplir la visión que Dios tiene para ellas. En efecto, como seres humanos que somos, tenemos limitaciones y vemos todo desde nuestro prisma limitado. Dios quería que Abraham ampliara su visión, porque si nos mantenemos confinados en nuestras limitaciones, encerrados en nuestros miedos, nunca podremos llegar a nada con Dios.

 

Si usted ha recibido una visión y tiene temores, es porque no conoce a Dios en su verdadera dimensión. ¿Acaso existe algo imposible para Dios? ¡Nada! Por lo tanto, aquel que conoce a Dios en su verdadera dimensión, no le da lugar al miedo ni al temor.

 

Después de la batalla, Abraham conoció a Dios como el Dios altísimo. Este hecho implica que tenemos que estar dispuestos a pelear, a entrar en la batalla contra nuestros pensamientos y nuestros conceptos humanos. Dios dice en Su Palabra: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos” (Isaías 55:8).

 

Cuando recibimos una visión de Dios, tenemos que preservarla y pararnos firmes sobre ella. No podemos permitir que nada ni nadie nos aparte de la misma. El Señor nos da esta advertencia en las Sagradas Escrituras: “He aquí, yo vengo pronto, retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.” (Apocalipsis 3:11).

 

V. LA MUERTE DE LA VISIÓN MISMA

 

En Juan 12:24, leemos: “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.” Este es el paso más doloroso, difícil, y delicado de todos, es decir: que la visión misma muera.

 

Existe un proceso triste para todo aquel que tiene una visión de parte de Dios. Este es que dicha persona debe estar dispuesta a ver morirse la visión. Cuando Moisés salió a visitar a sus hermanos, recibió la visión divina relativa a su función de libertador. Así que, cuando vio al capataz egipcio golpeando a un israelí, decidió matarlo y esconderlo en la arena. Sin embargo, le denunciaron a Faraón, y tuvo que huir como un criminal a la tierra de Madián. En aquel lugar, y tras una espera de cuarenta años, la visión murió.

 

Después de aquellas cuatro décadas, Moisés vio una zarza ardiendo, la cual no se consumía. Cuando él se acercó, Dios le ordenó que quitara el calzado de sus pies porque se encontraba en un lugar santo. Moisés obedeció, y se postró delante de Dios. En aquel momento, Dios le llamó y le ordenó que sacara al pueblo de Israel. Las diferentes excusas que puso Moisés para no obedecer el llamado, nos plantean una serie de preguntas. ¿Qué había sucedido con lo que él había experimentado y sentido cuarenta años atrás? ¿Por qué él había querido, en aquella época, libertar al pueblo, y ahora se negaba a hacerlo? Porque la visión había muerto en él.

 

Es necesario que la visión muera en nosotros. ¿Por qué? Para que se nos desgarre el corazón al constatar que está muerta; y también para que Dios pueda resucitarla desde el medio de la zarza. La visión resucita en el desierto, en terreno santo y divino. Aquel día la visión de liberación resucitó para Moisés. Amado lector, hoy ha llegado el día para que la visión resucite. Acércate al lugar santo, y Dios lo hará desde el medio de la zarza. Para Él, no existe nada imposible. Dios les bendiga.

Una vida entregada al servicio de Dios

Rev. Rodolfo González Cruz

Nació en Camagüey (Cuba), el 28 de julio de 1937. A la edad de 12 años se trasladó a la ciudad capital donde concluyó la secundaria y posteriormente sus estudios superiores.

En enero de 1951, a la edad de 15 años, entrega su vida al Señor y luego de tres meses recibe el Bautismo en el Espíritu Santo. Dos años después, involucrado por completo en la Obra de Dios, comienza a realizar labores de evangelización incrementándose así el amor que sentía por las almas perdidas.

En 1956 contrae matrimonio con la Hna. Yolanda Porro Rodríguez y Dios los bendice con siete hijos.

Ese mismo año, luego de asistir a una confraternidad en Santiago de Cuba, une sus esfuerzos a la Obra de Dios dirigida por el Rev. Luis M. Ortiz. Luego de un tiempo fue Pastor de la Iglesia en Camagüey y Placetas donde construyeron una hermosa casa pastoral; no pudieron hacer lo mismo con el templo por una prohibición del gobierno.

De 1957 a 1963 conduce el programa radial “Avivamiento Pentecostal”, medio que le permite predicar la poderosa Palabra de Dios. En 1965, asume la presidencia nacional de la IGLESIA PENTECOSTAL DE CUBA, que posteriormente se denominaría IGLESIA CRISTIANA PENTECOSTÉS DEL MOVIMIENTO MISIONERO MUNDIAL.

Grandes pruebas

En el año 1970 es tomado prisionero por el gobierno socialista de Cuba, su delito predicar la Palabra de Dios; pero él continuó con su labor e inicio el trabajo evangelístico dentro de la prisión.

Al salir de prisión, aunque le habían prohibido predicar, en él nunca dejó de arder la llama por la obra misionera y luego de diez años, cuando el gobierno permite que se evangelice en el lugar, reinicia sus labores pastorales.

Llegada al Perú

El 25 de marzo de 1981, llega al Perú acompañado de su esposa, sus padres y sus tres menores hijos. Dios le abrió puertas para que se quedara en este país.

En julio de 1995, fallece su esposa la Hna. Yolanda Porro, provocando gran pesar en la iglesia, aun así continuó con su labor evangelística. En septiembre del mismo año es nombrado Oficial Internacional del Movimiento Misionero Mundial.

Hoy y con más de 50 años de labor ministerial, nuestro amado pastor Rev. Rodolfo González y su esposa Hna. Rita Vázquez, son de gran bendición para el Perú y el mundo entero.

 

Una llegada que dio inicio a una gran obra.

El Rev. Rodolfo González y su familia llegaron de Cuba en el año 1981; tenían pensado dirigirse a Australia, donde creían que les había llamado el Señor.

En noviembre de 1982, Dios habló a sus vidas encomendándoles realizar la labor evangelística en el Perú. Fue así que en febrero de 1983, el Rev. González visitó al Sr. José Poblete Vidal, propietario del ex cine “28 de julio” para solicitarle el local.

El propietario manifestó que estaba en venta; pero tras escuchar las palabras del pastor, quien le contaba su testimonio y le hablaba del llamado que tenía, no pudo negarse al pedido y conmovido dijo: “Pastor, se lo presto por tiempo indefinido”. ¡Gloria a Dios!

Ya con el local implementado se realizó la inauguración del nuevo templo, el 27 de abril de 1983, nombrándolo “Casa de Dios y Puerta del Cielo” (Génesis 28:17). En 1990 esta paso a ser propiedad de la iglesia del Movimiento Misionero Mundial.

La iglesia en avance

A pesar de los momentos difíciles que se suscitaron la obra en el Perú ha seguido adelante, fortaleciéndose más y más.

Dios no ha cesado de bendecir su obra en el Perú, entregando cientos de templos, varias emisoras radiales, canales de televisión, colegios y muchas otras bendiciones que han hecho posible  que miles de almas se conviertan al Señor