Canal RSS

Archivo de la etiqueta: mmmperu

Estaba seco… ¡Pero reverdeció!

Estaba seco... ¡Pero reverdeció!

Rev. Clemente Vergara

“Y Moisés puso las varas delante de Jehová en el tabernáculo del testimonio. Y aconteció que el día siguiente vino Moisés al tabernáculo del testimonio; y he aquí que la vara de Aarón de la casa de Leví había reverdecido, y echado flores, y arrojado renuevos, y producido almendras”, Números 17:7, 8.

Hay muchas cosas en la vida que suceden en el hombre y la mujer de Dios, en la congregación o la iglesia, las cuales pueden afectar profundamente tanto su relación con Dios como su divino propósito para estos y para el mundo.

 

Una situación análoga podría ser la del pueblo de Israel, cuando abandonó el cautiverio en Egipto e inició su viaje a través del desierto. En este lugar inhospitalario no había agua, ni vegetación, ni sombra, sino solamente sequía, arena y sol. Estas condiciones provocaron, en numerosas ocasiones, la rebelión del pueblo contra Moisés, como representante de la autoridad espiritual y legal que Dios había establecido sobre ellos. Sin embargo, Dios permitió aquellos sublevamientos para demostrar que respaldaba a su siervo al cien por ciento, y que Él mismo estaba detrás de aquella autoridad.

 

1.- EL REVERDECIMIENTO, PRUEBA DE LA AUTORIDAD

 

En Números 16 y 17, las Sagradas Escrituras relatan los acontecimientos relativos a la rebelión de Coré, Datán y Abiram contra Moisés y Aarón, la autoridad espiritual establecida por Dios. Estos tres hombres junto con otros doscientos cincuenta israelitas se alzaron contra Moisés y Aarón. “Coré hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, y Datán y Abiram hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, de los hijos de Rubén, tomaron gente, y se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del consejo, varones de renombre. Y se juntaron contra Moisés y Aarón y les dijeron: ¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?”, Números 16:1-3. Ante aquellas acusaciones y actitudes, Moisés les advirtió que no estaban murmurando contra Aarón, sino contra Dios mismo; “tú y todo tu séquito sois los que os juntáis contra Jehová; pues Aarón, ¿qué es, para que contra él murmuréis?”, Números 16:11.

 

Dios, pues, tomó cartas en el asunto, y permitió que se abriera la tierra, y tragara vivos a Coré, Datán y Abiram, junto con sus familias. En cuanto a los doscientos cincuenta rebeldes que se habían atrevido a quemar incienso delante de Jehová, tarea que le correspondía exclusivamente a los sacerdotes del linaje de Aarón, éstos fueron consumidos por un fuego que salió de la presencia de Dios, “salió fuego de delante de Jehová, y consumió a los doscientos cincuenta hombres que ofrecían el incienso” (Números 16:28-33 y 35).

 

Sin embargo, aun después de que sucedieran aquellos eventos, el pueblo seguía murmurando y quejándose de Moisés y Aarón. Para hacer cesar aquellas críticas, el Señor pidió entonces que cada príncipe de Israel le entregara su vara a Moisés con su nombre escrito en ellas, y que la vara de la tribu de Leví llevara el nombre de Aarón. Dios dio como señal que la única vara que reverdecería sería la del hombre que se hallaba ubicado en el centro de su voluntad. Al día siguiente, “he aquí la vara de Aarón de la casa de Leví, había reverdecido, y echado flores, y arrojado renuevos, y producido almendras”, Números 17:8.

 

Las varas eran unos bordones, hechos de madera seca, que servían tanto como apoyo para caminar largas distancias, como un instrumento de defensa cuando algún animal atacaba las ovejas de sus rebaños. Según la lógica humana y las leyes inherentes de la naturaleza, resulta imposible que una vara de éstas vuelva a reverdecer jamás, ni crear corteza ni fibras vivas. En un instante durante aquella noche, la savia empezó a fluir en aquella vara seca, y no sólo reverdeció la misma, sino que, simultáneamente, pasó por las tres etapas de producción: capullos, flores y frutos. La vara estaba seca, pero reverdeció, y de esta manera, fue indiscutible ante los ojos de todos que la autoridad de Dios reposaba sobre Aarón.

 

2.- SACRIFICIOS Y PELIGROS DEL REVERDECIMIENTO

 

El nombre Jabes significa: “El que produce dolor” o “el seco”. Aquel hombre había nacido en unas circunstancias muy dolorosas para la madre, la cual estuvo a punto de morir dando a luz. Cuando la madre recibe a su criatura en sus brazos, suele olvidar los dolores sufridos durante el parto; no obstante, al escoger aquel nombre, la madre de Jabes perpetuó aquel parto doloroso.

 

En una etapa de su existencia, Jabes analizó su situación espiritual, y llegó a pensar que no había alcanzado una plenitud espiritual a la cual aspiraba. Su vida espiritual estaba seca y vivía en una continua agonía. Sin embargo, Jabes entendió que no podía continuar en aquellas condiciones de aridez e infructuosidad, y decidió que su vida debía dar un giro de ciento ochenta grados. No era bendecido ni era bendición para nadie.

 

A pesar de todo, Jabes era un hombre de oración, y las Sagradas Escrituras recogen aquella plegaria poderosa que presentó a Dios; la cual la encontramos en 1 Crónicas 4:10, la Palabra de Dios nos dice de la siguiente manera: “E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, sí me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras del mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que le pidió”.

 

La oración de Jabes se puede dividir en cuatro solicitudes: 1) Bendición; 2) ensanchamiento del territorio; 3) protección divina; y por último, 4) fuerzas para no dañarse. Asimismo, hay hombres y mujeres en las iglesias que solamente han gozado de un crecimiento espiritual reducido, de sequedad, de esterilidad, y sin producción de frutos. Amado lector, es hora de que, como Jabes, usted le pida a Dios que le ensanche su territorio espiritual, y le adentre en una etapa de fructificación abundante.

 

No obstante, tenga siempre presente que la expansión del territorio espiritual requiere de nosotros que rompamos con antiguas estructuras establecidas. Asimismo, debemos de estar dispuestos tanto a explorar como a conquistar nuevas áreas espirituales que nunca antes habíamos alcanzado. La expansión espiritual es, por consiguiente, un proceso doloroso y de sacrificio; pero, aun así, las satisfacciones que derivan de ella siempre son mayores a los sufrimientos que la han generado.

 

Dios le otorgó a Jabes lo que pidió, y éste pasó de ser un desierto espiritual a un oasis de bendición. La Palabra de Dios señala que Jabes vino a ser “más ilustre que sus hermanos”, 1 Crónicas 4:9. Una persona ilustre es una persona que destaca por sus grandes virtudes y hazañas, y Jabes nunca lo había sido anteriormente. En efecto, éste había sido, en cierta manera, traumatizado por el nombre vergonzoso que le había tocado llevar (“dolor” o “seco”).

 

Sin embargo, aquel hombre fue sabio, y pidió simultáneamente expansión de su territorio y una humildad mayor, previniendo así el riesgo de ensoberbecerse. La expansión espiritual, producto del reverdecimiento, nunca ha de convertirse en un motivo de autosuficiencia y de orgullo con respecto a los demás. En su oración, Jabes pidió a Dios que no se dañara cuando él hubiera ensanchado su territorio.

 

Ciertamente, es un hecho muy frecuente que, cuando Dios ensancha el territorio espiritual de una persona, su cabeza también crece, y se envanece. En ocasiones el crecimiento espiritual puede llegar a ser contraproducente, ya que nos lleva hacia el mal. En efecto, Dios aborrece la soberbia, y el libro de los Salmos dice: “Mas al altivo mira de lejos”, Salmo 138:6. Para protegernos de la soberbia, tenemos también otra arma de protección: el agradecimiento. Cuanto más cerca nos hallemos de las cimas espirituales, tanto más vivamos de rodillas, dándole gracias a Dios porque sabemos que es Él quien se manifiesta a través de nosotros.

 

3.- EL REVERDECIMIENTO EN EL MINISTERIO

 

Dios había concedido a Timoteo un ministerio especial, y él había recibido un don de fuego de parte de Dios. Timoteo era un predicador fervoroso que, en numerosas ocasiones, acompañó a Pablo en su ministerio. Muchos habían fallado, mas en él permanecía el poder y la unción del Espíritu Santo.

 

Sin embargo, la iglesia informó a Pablo de que Timoteo era un ministro demasiado joven para ejercer la función pastoral, y que estaba un poco apagado y frío. Por su parte, Pablo no lo veía de esta manera, porque conocía muy bien a Timoteo, y había trabajado con él durante muchos años. El apóstol Pablo, pues, le escribió de inmediato una carta a Timoteo, indicándole que el problema no radicaba en su juventud, y que ese no era un motivo suficiente para que éste no fuera un ejemplo para sus mayores: “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza”, 1 Timoteo 4:12, 13.

 

El problema del joven Timoteo era que éste había descuidado el don de Dios que había en él: “No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio. Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”, 1 Timoteo 4:14-16.

 

Gracias a Dios, Pablo era un hombre de visión y de misión, que entendía las cosas de los hombres que servían en la Obra de Dios. Inmediatamente, instó a Timoteo a que fuera un ejemplo de los creyentes en varios aspectos. Los mismos eran: 1) La Palabra (no sólo el contenido de las enseñanzas y las predicaciones, sino también las expresiones que usaba en y fuera del púlpito); 2) la conducta ante los creyentes e inconversos (actitudes, gestos, miradas, etc.); 3) el amor (un corazón sensible y apasionada por las almas perdidas dentro del país, en las demás naciones y dentro del cuerpo de Cristo); 4) el espíritu y la fe (Timoteo ya no estaba a la altura de sus principios, y tanto su fe como su nivel espiritual habían menguado, por lo que se encontraba acobardado); 5) la pureza (la santidad había disminuido, y esto repercutía en los resultados del ministerio).

 

Estas recomendaciones de Pablo indican que Timoteo no atizó la llama de su ministerio, y se descuidó que éste fuera reverdecido constantemente. Amados, es menester que nosotros también nos encontremos siempre en un proceso de renovación espiritual, de adquisición de nuevas dimensiones en Dios. Pablo exhortó al joven Timoteo, diciéndole que avivara el don que estaba en él; que rogara al Espíritu Santo que soplara sobre las brasas de aquel ministerio apagado, para que él mismo reviviera por el poder del Espíritu de Dios. Busquemos siempre ser renovados espiritualmente.

 

El reverdecimiento es una condición insoslayable para que podamos ser unos cristianos sobre los cuales reposa la autoridad de Dios, fructífera y creciente en el ámbito espiritual. De otra parte, el ministerio también debe pasar por un proceso constante de reverdecimiento; sin él, el mismo cae en la rutina, y se anquilosa. El ministerio estancado es aquel que no conoce una renovación incesante, sino que se apoya sobre posiciones y logros de los cuales se enorgullece; es aquel que ya no se siente amor por las almas perdidas y deja de evangelizarlas; es aquel que ya no es modélico en palabra, conducta, espíritu, fe y pureza; es aquel que cambia el mensaje porque los tiempos cambian; es aquel que se acobarda de decirle la verdad al pueblo, porque tiene miedo de que se vacíen las bancas.

 

Amados lectores, si estamos secos… ¡Reverdezcamos! Dejemos que el Espíritu Santo sople sobre las brasas de nuestra vida espiritual, y que seamos restituidos en la posición que teníamos anteriormente ante los ojos de Dios, para que así podamos luego ensanchar nuestro territorio. Dios les bendiga.

VII aniversario de la Iglesia de San Pablo fue glorioso (video)

La iglesia de San Pablo en el distrito de San Luis, celebro su sétimo aniversario con una importante reunión al aire libre,  congregando a cientos de personas del lugar para participar de u

n servicio de acción de gracias por un año más de labor evangelizadora en la zona.

El encuentro evangélico que se realizó en el cruce de las avenidas Ángel Cebollini con 28 de Diciembre tuvo como particularidad, la entonación de alabanzas en lengua andina, que estuvieron interpretadas por conjuntos musicales de habla quechua.

Así mismo se presentó un montaje teatral, donde se mostraron los distintos problemas y conflictos que aquejan a las familias, produciéndose de esta forma su desintegración pero, que es evitada por el mensaje de amor y esperanza que da la Palabra de Dios.

Luego el supervisor de la obra de Dios en el Perú reverendo Luis Meza Bocanegra, saludó a Elsa Sulca representante del alcalde del distrito de San Luis, quien asistió a escuchar el mensaje de Dios.

Posteriormente ya en el mensaje manifestó que Dios es la luz que necesita la humanidad para no ser arrastrados por distintas prácticas de pecado.

 

Cusco y sus alrededores siguen siendo evangelizados (audio)

Cusco y sus alrededores siguen siendo evangelizados con gran fuerza. Un claro ejemplo de esta son las dos campañas que se efectuarán en la Plaza de Armas de Quello. La cita es para este 23 y 24 de marzo desde las seis de la tarde.

Pero la fiesta espiritual no se detiene. Los esperamos en la Loza Deportiva de Grau en Quillabamba este domingo 24 y lunes 25 a parte de las 18 horas. Al respecto, el pastor de la localidad, Marcial Zamata, dijo que se vienen inaugurando anexos del Movimiento Misionero Mundial en distintos poblados cusqueños.

Escuche el microinformativo de Buenas Nuevas aquí.

http://www.mmmperu.org/pe/?p=15097

Israel: el segundo país mejor educado del mundo

Israel: el segundo país mejor educado del mundo

Israel es el segundo país más culto del mundo, según un informe publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

De acuerdo al informe, el 78% del dinero invertido en la educación en Israel es tomado directamente de los fondos públicos, mientras que el 45% de la población de Israel tiene un título universitario o al menos superior a la secundaria.

Según el informe, los diez países más educados del mundo son: Canadá, Israel, Japón, EE.UU., Nueva Zelanda, Corea del Sur, Noruega, el Reino Unido, Australia y Finlandia.

 

Fuente: noticiasdeisrael.net

Controlar Nuestros Pensamientos

Controlar Nuestros Pensamientos

Cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él. – Proverbios 23:7. La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús…

Todo lo que es verdadero… todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad… y el Dios de paz estará con vosotros. – Filipenses 4:7-9.

¿Su mente está acosada por pensamientos negativos, malsanos o violentos? ¿Quiere realmente salir de ese callejón sin salida? En la Biblia Dios declara que la intención del corazón del hombre es mala desde su juventud (Génesis 8:21) y que Dios conoce todo intento de los pensamientos (1 Crónicas 28:9). Pero si reconocemos nuestra condición de pecador y aceptamos el perdón de Dios, podemos dejar en sus manos nuestra forma de pensar, pues por medio del Espíritu Santo la transformará. Sin embargo esto sólo funcionará si juzgamos y disciplinamos nuestros pensamientos.

El hombre va formándose por lo que domina sus pensamientos. Desechemos de nuestra mente los pensamientos negativos, por ejemplo la autocompasión, la amargura, la envidia, los pensamientos malsanos, y llenemos nuestra mente de todo lo que es verdadero, justo, puro, de buen nombre… Luego, tengamos cuidado de no alimentar nuestros pensamientos con ideas e imágenes malsanas, violentas, perversas, transmitidas por los libros, la televisión e Internet, ¡Medios de comunicación que a veces difunden lo peor! También velemos sobre lo que leen, escuchan y ven nuestros hijos.

 

Fuente: impactoevangelistico.net

Teresa, vida, muerte y resurrección

 

Conoció primero la violencia antes que la paz. Tuvo una existencia de sufrimientos y pesares. Atrapada por el demonio asesinó a su pareja y acabó en prisión. La vida de Teresa Cuaresma es una lección de cómo el Señor logra rescatar del pecado a las almas más atormentadas.

Lo vio dormido sobre la cama que compartían. Contempló el inerte cuerpo. Agarró una comba y lo golpeó en la cabeza con rabia varias veces, innumerables… hasta verlo morir. Luego, cogió un poco de diluyente de pintura, con la idea de limpiarse las manos manchadas de sangre y corrió hacia la calle y transitó sin rumbo. Después de un tiempo del que no recuerda nada, dice que apareció en la sala de recuperación del hospital limeño Casimiro Ulloa. Allí, mientras tomaba conciencia de los hechos, le confesó a la policía lo ocurrido y empezó su largo camino por la senda del perdón.

Teresa Cuaresma Llamoca nunca imaginó cometer un feroz crimen que conmocionaría a la sociedad peruana en los inicios del presente siglo. Sin embargo, el resentimiento y la frustración acumulados en su corazón desde su infancia, además de una posesión demoniaca, la empujaron a terminar con la vida del hombre con quien convivía y terminó recluida en el Penal de Mujeres de Chorrillos, en Lima.  “El odio pudo más que yo. El diablo aprovechó mis problemas para apoderarse de mí y terminé matando a mi pareja”, recuerda.

Sobre su crimen, revela que aconteció un temprano amanecer del 11 de mayo de 2000. Ese día despertó al lado de su pareja con un gran sentimiento de venganza y odio. “Me sentía confundida y perturbada. No sabía qué hacer y pensaba que nunca iba a ser feliz por todos los problemas que tenía”. Dice que en esos instantes de confusión e incertidumbre, que fueron aterradores como un fuerte temblor, una voz surgida de un rincón de su habitación la incitó a acabar con su vida y con la vida del hombre que yacía durmiendo a su lado. También afirma que esa voz, de timbre grave y satánico, utilizó sutilmente palabras que la convencieron.

Encuentro con la muerte

Entonces fue que ocurrió todo. Teresa, de físico frágil y endeble, sintió una influencia sobrenatural e inexplicable que controló su cuerpo y nubló la mente. “Fue como si alguien me llevara por donde yo no quería. Estaba consciente, podía observar todo, pero fue como si la que estuvo allí no hubiera sido yo. Salí a la habitación contigua donde yo sabía que había una caja de herramientas. Cogí una comba grande y regresé a mi dormitorio. Allí miré a mi esposo y lo ataqué sin piedad hasta verlo morir. Después tomé veneno y me lavé las manos y salí corriendo a la calle”, narra.

Posteriormente, tras dejar el hospital y convertirse en portada de los principales diarios sensacionalista del Perú, Cuaresma Llamoca se enfrentó a la justicia y recibió una condena de 10 años de cárcel por el asesinato de su esposo. Recién en ese instante, encerrada entre cuatro paredes, su existencia cambiaría gracias a que descubrió la misericordia del Creador.  Con un gesto de alegría pintado en su rostro, rememora que: “si no hubiera entrado al penal de Chorrillos no hubiera escuchado la Palabra de Dios y ya no estaría viva. Cuando conocí al Señor Jesucristo empecé a entender todo sobre el horrendo pecado que había cometido. Desperté de esa pesadilla y entendí que había sido producto de la aterradora existencia que viví desde muy niña”.

Hija de la violencia

Teresa no miente. Natural del departamento andino de Ayacucho, epicentro de la violencia terrorista durante la década de los ochenta, ella se crió en un hábitat turbulento como un río caudaloso. Creció en medio de un baño de sangre y dolor producido por las huestes de Sendero Luminoso, fue testigo del accionar impune de un padre maltratador y se convirtió en hija de la furia. Sin Dios al lado, sin fe que compartir y sin esperanzas de una vida mejor, confiesa que: “allá pasé los peores años de mi existencia. Miré en silencio como mi padre masacraba a golpes a mi madre y me acostumbré a esa situación como si fuera algo normal”.

El resultado de aquel mundo convulso se desprendió como un fruto maduro: una severa y profunda depresión. Un síndrome que, caracterizado por una tristeza profunda, abatimiento y disminución de las funciones psíquicas, la aquejó en silencio durante mucho tiempo sin que ella supiera con exactitud lo que le pasaba y la dejó a las puertas de la muerte. “Vivía perturbada, traumada y me sentía muy vacía –rememora-. No tenía paz en mi corazón.  Ver tanta violencia en mi niñez me desequilibró. Y fue tanta mi perturbación psicológica que llegué incluso a pensar en suicidarme a los ocho años. Para colmo de males, A Dios, en esos tiempos, lo veía muy lejano y sólo lo tenía presente cuando me hacia la señal de la cruz”.

Tras una infancia, feroz como un campo de batalla, Teresa arribó a la capital del Perú a la edad de dieciséis años. Su única intención era encontrar la protección y el cariño que nunca tuvo. Y tan pronto como pisó las calles de  Lima, a mediados de 1992, ese deseo se hizo realidad. Un hombre que le doblaba la edad, cortes pero rudo a la vez, la enamoró y captó su atención hasta lograr atraparla en una telaraña de pasiones contradictorias. Al tiempo, de esa unión, nació un niño y un sinfín de maltratos físicos y emocionales que devastaron su alicaída esperanza y que ella recuerda así: “fue como volver a Ayacucho. Lo único que cambió es que quien recibía los golpes era yo y no mi madre”.

Luego, una vez que pudo volver a huir de las palizas y los agravios, Cuaresma trató de rehacer su vida pero fue protagonista de una película ya vista por ella: mujer golpeada. Con un niño a cuestas, y de espaldas a Cristo, fue engatusada con rapidez por otro hombre violento y fue sometida a engrosar la cifra de 20% de mujeres que, alrededor del mundo, son maltratadas por sus maridos o ex parejas. Entonces, según cuenta a Impacto Evangelístico, la dosis de crueldades se vigorizó y su día a día fue una suma de puñetes, bofetadas, patadas, gritos, amenazas e infidelidades alevosas y crueles. Fue en esas circunstancias que, harta de tantas agresiones, tomó la decisión de eliminar a su pareja y se manchó las manos de pecado.

El milagro del Señor

Ya en prisión, Teresa Cuaresma encontró el amor del Padre Eterno y su existencia, por fin, se enrumbó en dirección a los caminos de paz y amor que provee el Evangelio. Asimismo, el Señor obró de gran forma con ella y su paso por la cárcel de mujeres de Lima, en virtud a su buen comportamiento, se acortó a tres años y quedó libre el 15 de junio de 2003. En todo ese tiempo su fe se incrementó y su testimonio también sirvió para que otras mujeres, presas como ella, hallaran en el trabajo del Movimiento Misionero Mundial una fuente de esperanza y salvación. “Encontrar a Dios en esas circunstancias fue un gran milagro para mí. Él, con su amor, me ayudó a soportarlo todo”, señala.

En la actualidad, Teresa sirve a Cristo como se lo prometió cuando escuchó su verbo revelador en la cárcel. Junto a su esposo, Roberto Saravia, congregan en el distrito limeño de Villa María del Triunfo. Madre además de los pequeños Jair y María, e integrante del MMM, Cuaresma recorre a pie el sur de Lima y repite sin descanso su historia y es prueba del Poder del Señor. Portando una Biblia, plena de felicidad, esta mujer nacida el 22 de octubre de 1976, sentencia que: “solo Jesucristo es capaz de cambiar la vida de cualquier ser humano. Él es el único que puede resolver cualquier problema. Su amor es tan inmenso que todo lo puede”.

FUENTE: IMPACTO EVANGELÍSTICO

La que Ardía era su Casa

La que Ardía era su Casa.

Si el Señor no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si el Señor no guardare la ciudad, en vano vela la guardia. – Salmo 127:1. ¿No habéis pecado vosotros contra el Señor vuestro Dios? – 2 Crónicas 28:10.

En la columna de sucesos de un periódico aparece la siguiente noticia: En una pequeña ciudad inglesa la sirena anunció un incendio. Tom P., carnicero de profesión y bombero voluntario, corrió al cuartel, se puso la chaqueta de cuero, el casco y subió al primer coche que se dirigía al lugar del siniestro. ¡Qué sorpresa se llevó cuando vio que el vehículo en el que iba se detuvo delante de su propia casa, la cual poco antes había dejado y cuyo primer piso ahora estaba ardiendo!

Contamos esta pequeña historia porque nos parece que ilustra el comportamiento de muchas personas… y que también podría ser el suyo.

Quizás usted sea muy activo en su entorno social o religioso; tal vez siempre esté dispuesto a ayudar a la gente, a echar una mano cuando se le pide… Pero, además de todo ello, ¿Está seguro de que su casa, su propia vida, no corre peligro? ¿Es consciente de que si no tiene una relación personal con Dios ni cree en Jesucristo, el único Salvador, está amenazado por el desastre más terrible que pueda existir, es decir, el juicio de Dios?

La sirena de alarma suena: ¡Huya de “la ira venidera”! (Lucas 3:7). Sólo el que está en paz con Dios, entonces puede ocuparse del verdadero bien de los demás.

 Fuente: impactoevangelistico.net