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Viviendo bajo el Poder y la Gloria de Dios

Viviendo bajo el Poder y la Gloria de Dios

Rev. Rodolfo González Cruz

“Y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.” 1 Corintios 2:4, 5.

Para el cristiano que ha tenido una experiencia con Dios, no es necesaria la música para estar alegre porque ya Dios ha puesto la música en nuestros corazones, música que nos llena de su gloria y de su poder. Para Dios somos instrumentos preciosos y poderosos, ni importa la edad o dificultad que tengamos. Para Dios no hay nada imposible, porque lo que para el hombre parece inútil, Dios lo hace muy útil, porque Él tiene el poder para hacerlo.

 

No hay excusas, no digas soy niño, no digas soy tartamudo, porque el Señor hace milagros. Y si crees que estas viejito o viejita, el Señor te rejuvenece como el águila y nos da sabiduría e inteligencia, porque Él tiene el poder para hacerlo, solo que te pongas en Sus manos.

 

¿Sabes cuál es el secreto? Frente pegada al piso, llanto, lágrimas, clamor, confesión y humillación delante de Dios, y Él responderá. Dice el Salmo 115:3-8, leemos: “Nuestro Dios está en los cielos; todo lo que quiso ha hecho. Los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de hombres. Tienen boca, mas no hablan; tienen ojos, mas no ven; orejas tienen, mas no oyen; tienen narices, mas no huelen; manos tienen, mas no palpan; tienen pies, mas no andan; no hablan con su garganta. Semejantes a ellos son los que los hacen, y cualquiera que confía en ellos.”

 

En épocas pasadas muchos entregaron a sus hijos, siendo estos quemados en ofrendas; como también nosotros en otro tiempo practicábamos la brujería, el espiritismo, la idolatría adorando imágenes de todo tipo. Pero hemos conocido un Dios que nos ha limpiado de todas estas aberraciones por los cuales fuimos arrastrados, por culpa del diablo a quien hoy pisoteamos porque Dios lo ha puesto debajo de nuestros pies y nos ha dado el poder para aplastarle la cabeza. “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.” Lucas 10:19.

 

Nuestro Dios quiere hacer cosas grandes, y quiere usarlo a usted también bajo Su poder y Su gloria. Lo que ni la ciencia, ni los psiquiatras, ni los psicólogos pueden lograr, lo hace Jesucristo. Ni las amenazas, ni los golpes, ni la cárcel, ni las cosas de este mundo, ni las capacidades del ser humano podrán cambiar al hombre o a la mujer, pero nuestro Dios si tiene el poder para hacerlo.

 

Hoy en día hay millones de personas cambiadas, libertadas y transformadas en todos los países del mundo por el poder de Dios, Jehová de los ejércitos, y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor y Salvador. El hombre que sirve a Dios necesita estar revestido del poder y de la gloria de Dios para vencer en todas las circunstancias de la vida, obteniendo la victoria.

 

Los hombres de Dios aunque no tengan elocuencia, ni bachilleratos, ni doctorados, ni secundaria, aparentemente todo esto necesario para poder saber lo que se va a decir; tampoco son los sermones elaborados, porque hay quienes predican muy bonito, pero tienen sus iglesias vacías, no hay almas nuevas, ni endemoniados libertados, ni enfermos sanados; simplemente no hay manifestación del poder y de la gloria de Dios. Lo que realmente se necesita es humillarse, es postrarse y clamar a Dios. Entonces el brazo de Jehová estará con nosotros.

 

Lo que necesitamos es la unción de lo alto, es el poder del Espíritu Santo para vencer. Se requiere de hombres y mujeres que tengan fe, que crean a Dios y a su preciosa Palabra y actúen en el nombre del Señor. Él dijo no se ocupen de lo que van a decir, porque en esa hora el Espíritu Santo pondrá la palabra necesaria. No son los doctorados, ni la elocuencia, ni los hermosos sermones bien formados y preparados de antemano, sino el poder y la gloria de Dios manifestados.

 

El diablo está bien endiablado, sabe que le queda poco tiempo. A través de los medios de comunicación, a través de las ondas radiales y del internet estamos metiéndonos en la guarida de Satanás, y le hemos afectado sus actividades por medio del poder de la Palabra de Dios.

 

Todo fue creado por Él, sean tronos, potestades, principados, ángeles, arcángeles y querubines. Pero, no creó al diablo, creó un querubín hermoso, que se puso orgulloso. Dios hizo fiesta el día que lo creó, pero el mismo se dañó al querer ser igual a Dios. Todo el que quiere ser grande e importante pierde estima ante los ojos de Dios, porque Él está buscando gente sencilla. El orgullo la soberbia, la altivez, el creerse autosuficiente y muy capaz; a Dios no le gusta ese tipo de gente.

 

Aquellos que son humildes, que no se sienten importantes; que reconocen que toda la gloria, la honra y el honor le pertenecen a Dios, ahora, mañana y siempre. Aquellos saben que tenemos que depender totalmente de Él y que no dependemos de nuestro propio conocimiento, sino del conocimiento, del poder y de la gloria de Dios. Por eso apóyate en Jehová y no te apoyes en tu propia prudencia, confía en Jehová espera en Él y Él hará.

 

Necesitamos ser inspiración a los nuevos creyentes, Cristo dijo: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Estamos en una batalla campal, el Señor nos ha dado el poder de su gloria y si estamos en santidad e integridad vamos a avanzar. Seremos cabeza y no cola, estaremos arriba y no debajo, promesa de Dios para nosotros. Pondremos en fuga al diablo y a los demonios, porque con nosotros está el Todopoderoso, el que dijo: “Todo poder me es dado en el cielo y en la tierra.” (Mateo 28:18).

 

Reconozcamos al Señor como el Todopoderoso. No descuidemos el poder del Espíritu Santo en nuestras vidas. Si estamos siendo atacados por demonios de concupiscencia, pelee la batalla en el nombre de Jesucristo, humíllese y confiese a Dios la situación, pidiendo la unción y su poder para lograr vencer.

 

Para alcanzar la victoria hay que apartarse del mal y del pecado; pida perdón y sea fiel, ore, ayune, y Él os hará libres. Porque hay poder en el nombre que es sobre todo nombre, en el nombre de Jesús, para vivir a plenitud, bajo el poder del Espíritu Santo y de Su gloria. Amén.